¿Cómo podemos aplicar la inteligencia artificial en el trabajo jurídico?

¿Cómo podemos aplicar la inteligencia artificial en el trabajo jurídico?

¿Cómo podemos aplicar la inteligencia artificial en el trabajo jurídico?

Miguel Carbonell *

Abogado – Profesor – Escritor – Especialista en Derecho Constitucional

En los meses recientes se ha acuñado la expresión “Legal GenAI” (Inteligencia artificial generativa legal) , la cual se refiere a la aplicación de tecnologías de inteligencia artificial generativa a varios aspectos de la profesión legal. Estas herramientas están diseñadas para mejorar la eficiencia, reducir los costos y mejorar los resultados en la práctica legal, pero también resultan aplicables a la educación que recibimos en las escuelas y facultades de derecho y al cumplimiento corporativo (compliance) que deben observar las empresas en México.

La mala noticia es que en México todavía somos reticentes a adoptar estas nuevas tecnologías, pero creo desde este mismo instante debemos estar abiertos a su utilización ya que nos puede ayudar en diversos aspectos del ejercicio de la abogacía.

Vamos a ver algunos de sus aspectos más relevantes.

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Algunos de los usos principales de Legal GenAI son los siguientes:

1. Redacción y revisión de documentos

– Automatiza la creación de contratos, testamentos, alegatos, memorándums legales y otros documentos que se requieren en la práctica del derecho.

– Identifica inconsistencias, errores o cláusulas faltantes en todo tipo de contratos y convenios.

2. Investigación legal

– Genera resúmenes de sentencias, analiza precedentes y brinda explicaciones sencillas sobre diversos principios legales.

– Ofrece respuestas rápidas a consultas legales complejas, e incluso a menudo es capaz de adaptarlas a contextos específicos de un determinado país o de un específico ordenamiento jurídico.

3. Análisis de contratos

– Revisa grandes volúmenes de contratos para identificar riesgos, extraer cláusulas clave o señalar probables problemas por incumplimientos.

– Ayuda con la debida diligencia (“due diligence”) durante procesos mercantiles de fusiones y adquisiciones de empresas o en la preparación de litigios civiles.

4. Asistencia en litigios

– Ayuda a preparar argumentos jurídicos y a identificar estrategias posibles para usar en diversos procesos judiciales.

– Genera resúmenes de testimonios, de sentencias y de todo tipo de historiales procesales.

5. Herramientas de cumplimiento y normativas

– Monitorea los cambios en las leyes y regulaciones administrativas y asesora sobre los ajustes que deben llevarse a cabo para lograr su cumplimiento.

– Genera listas de verificación de cumplimiento e informes adaptados a las industrias o sectores económicos a los que les resulten aplicables las nuevas reglas legales.

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6. Educación y capacitación legal

– Crea materiales de estudio personalizados, cuestionarios y casos hipotéticos para estudiantes de derecho, de forma que puede enriquecer la manera en la que aprendemos los temas jurídicos más importantes.

– Simula procedimientos judiciales para practicar argumentos orales o técnicas de litigación.

7. Interacción y automatización con el cliente

– Proporciona asesoramiento legal inicial a través de chatbots impulsados por IA.

– Redacta cartas de compromiso, cuestionarios para clientes y documentos necesarios para la contratación de servicios jurídicos.

8. Análisis predictivo

– Predice los resultados de los casos en función de datos históricos y tendencias.

– Analiza la probabilidad de éxito de estrategias legales específicas.

9. Accesibilidad

– Hace que la asistencia legal sea más asequible y accesible para personas de escasos recursos y para pequeñas empresas.

– Explica el lenguaje legal que suele ser muy complejo a un lenguaje más sencillo y entendible para quienes no son especialistas.

¿Qué beneficios logramos a partir del esquema aplicativo que acabo de delinear de forma muy resumida?:

– Eficiencia: se logra la automatización de las tareas repetitivas que inevitablemente comporta la abogacía, lo que libera a los abogados para que se concentren en actividades de mayor valor agregado.

– Rentabilidad: reduce el tiempo y los recursos necesarios para procesos legales complejos.

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– Precisión: si se usa correctamente y se supervisan con atención las respuestas que genera la IA, nos puede ayudar a minimizar los errores humanos en la redacción de documentos y en la investigación legal.

– Escalabilidad: permite a los profesionales del derecho manejar mayores volúmenes de trabajo sin aumentos de costos proporcionales.

Todo lo que llevamos dicho no debe hacernos suponer que no estamos también frente a un panorama de grandes desafíos para la ética profesional de la abogacía. En este aspecto hay que considerar los siguientes puntos:

– Confidencialidad y privacidad: obviamente hay que garantizar que los datos confidenciales de los clientes se gestionen de forma segura.

– Sesgo y no discriminación: prevención de sesgos en los algoritmos de IA que podrían generar resultados injustos.

– Responsabilidad: hay que definir claramente quién es responsable de las decisiones tomadas con la ayuda de IA.

– Cumplimiento normativo: son los abogados y no la IA los responsables de cumplir y hacer cumplir el marco normativo vigente, por lo que hay que trabajar bajo los más altos estándares profesionales, con todo y la ayuda de la Legal GenIA.

No cabe duda de que la Legal GenAI está transformando el panorama legal, empoderando a los profesionales para trabajar de manera más inteligente y de esa manera nos permite ofrecer mejores resultados para los clientes, al mismo tiempo que hace que los servicios legales sean más accesibles. Eso es obvio y creo que nadie puede negarlo.

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Lo peor que podemos hacer los abogados es cerrar los ojos para no ver que una nueva era se está abriendo paso. No podemos detener el tiempo. Hay que sumarnos a estos avances, para construir la abogacía del futuro desde hoy mismo. En el pasado la profesión jurídica ha tendido a manifestar un “rechazo irracional” a muchos de los avances recientes que han afectado al trabajo de los abogados.

Es momento de dejar atrás esas actitudes y pensar de manera proactiva en cómo se pueden aprovechar los avances de la inteligencia artificial para mejorar los sistemas de impartición de justicia, la forma en la que solventamos problemas jurídicos, la manera en la que atendemos a nuestros clientes, la organización interna de nuestras firmas legales, etcétera.

¿Qué tan rápido está cambiando el mundo? Recordemos que actualmente solo el 2% de la fuerza laboral en los Estados Unidos trabaja en el sector de la agricultura. En el año 1900 ese porcentaje era del 40%. Se estima que el 60% de los trabajos que se desempeñan en la economía norteamericana no existían en 1940. Que yo sepa, en México no existen datos parecidos, pero es probable que se observen tendencias semejantes.

No podemos negar que tales cambios afectan también al trabajo que hacemos en el sector jurídico. Los profesionales del derecho no vivimos en una isla ni somos ajenos a los grandes cambios estructurales en las economías de nuestros países, sobre todo aquellos cambios derivados de las nuevas tecnologías.


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