La escucha activa es algo que nos puede ayudar mucho a mejorar nuestro trabajo como profesionales del derecho, ya que nos permite conectar de manera más atenta y profunda con nuestros clientes; se trata de una técnica de comunicación que implica prestar total atención al hablante, comprender su mensaje, brindar retroalimentación y retener la información. Es más que sólo escuchar las palabras; se trata de comprender el mensaje completo que se transmite.
A continuación les comparto algunos componentes clave de la escucha activa:

1. Prestar total atención: esto significa concentrarse completamente en el hablante, dejar de lado las distracciones y prepararse para escuchar. A menudo implica señales no verbales, como asentir o mantener contacto visual para mostrar compromiso. En un tiempo en el que vivimos rodeados de todo tipo de estímulos que reclaman nuestra atención y de dispositivos digitales que nos distraen a cada minuto, este aspecto es absolutamente crucial.
2. Comprensión: los oyentes activos intentan comprender el mensaje desde la perspectiva del hablante, incluidas las emociones e intenciones detrás de las palabras. Debemos ser capaces de resumir mentalmente los puntos que se nos plantean para asegurarnos de comprender el contenido en su totalidad.
3. Comentarios: proporcionar comentarios es un aspecto esencial de la escucha activa. Esto puede incluir resumir, parafrasear o hacer preguntas aclaratorias para garantizar la comprensión. La retroalimentación también implica reconocer los sentimientos y perspectivas del hablante, incluso si uno no está de acuerdo con ellos.
4. Retener: recordar los puntos clave y la información compartida por el orador es crucial. Esto podría implicar tomar notas mentales o físicas para consultarlas más adelante.

5. Responder apropiadamente: la escucha activa culmina en una respuesta apropiada que reconoce el mensaje del orador. La respuesta debe ser reflexiva, respetuosa y considerada con el contexto de la conversación.
La escucha activa es beneficiosa en diversos entornos, incluidas las relaciones personales, la educación y el lugar de trabajo. Fomenta el entendimiento mutuo, reduce los conflictos, alienta la comunicación abierta y mejora las relaciones entre abogados y clientes. Es importante practicarla a diario con ellos.
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