La inteligencia artificial ya puede redactar textos, analizar documentos, escribir código y atender consultas. Su avance ha alimentado una pregunta difícil de eludir: ¿cuántos empleos desaparecerán? Un reciente informe de Goldman Sachs sobre el mercado laboral estadounidense ofrece una respuesta prudente. La IA puede desplazar a un número considerable de trabajadores, pero todavía no hay evidencia de una pérdida masiva y permanente de empleos.
La primera distinción necesaria es entre automatizar tareas y eliminar profesiones. Un puesto de trabajo reúne actividades de distinta naturaleza. Algunas son repetitivas y fáciles de describir; otras requieren interpretar situaciones nuevas, tratar con personas, ejercer criterio y asumir responsabilidades. Que la IA realice una parte del trabajo no significa que pueda hacerse cargo del puesto completo.
También hay una diferencia entre perder un empleo durante la transición y permanecer desempleado. En uno de los escenarios examinados por Goldman Sachs, más del 9 % de la fuerza laboral estadounidense podría verse desplazada a lo largo de diez años. La cifra equivale aproximadamente a 15 millones de personas, pero no quiere decir que todas quedarían sin trabajo al mismo tiempo. La proyección supone que surgirán nuevas ocupaciones y que muchos trabajadores encontrarán otro empleo. Es un escenario condicionado por la velocidad de adopción de la tecnología y por los aumentos de productividad previstos, no un resultado inevitable.

Por ahora, el efecto general de la IA sobre el empleo sigue siendo difícil de medir. Existen señales de menor contratación en ciertas actividades expuestas a la automatización y empresas que atribuyen a la IA parte de sus reorganizaciones. Sin embargo, un anuncio de reducción de personal no permite saber, por sí solo, cuántos puestos fueron eliminados directamente por la tecnología. Tampoco están suficientemente demostrados los beneficios económicos que muchas organizaciones esperan obtener: hablar de productividad es más frecuente que cuantificar sus resultados.
Esto no significa que los riesgos sean menores para quienes los padezcan. La transición puede afectar con especial fuerza a las personas que realizan tareas cognitivas rutinarias y a quienes intentan ingresar al mercado laboral. Incluso cuando encuentran otro empleo, los trabajadores desplazados pueden sufrir pérdidas salariales y trayectorias profesionales más inestables. La capacitación y la posibilidad de trasladar sus habilidades a nuevas funciones serán decisivas.
Para la abogacía, la cuestión central es cómo se reorganizará el trabajo jurídico. La IA puede ayudar a buscar información, clasificar documentos, preparar primeros borradores y revisar grandes volúmenes de material. Esas capacidades podrían reducir la necesidad de ciertas tareas auxiliares. Al mismo tiempo, pueden dar a los abogados más tiempo para entrevistar a sus clientes, construir estrategias, valorar pruebas, negociar y justificar decisiones. El resultado dependerá de cómo cada organización integre la tecnología y de qué competencias desarrolle su personal.
Hay, por tanto, dos errores que conviene evitar: prometer que la IA sustituirá pronto a todos los profesionales y suponer que las formas actuales de trabajar permanecerán intactas. La respuesta más útil para estudiantes, abogados y organizaciones consiste en identificar qué tareas pueden apoyarse en la IA, verificar rigurosamente sus resultados y fortalecer las capacidades humanas que aportan valor al servicio jurídico.

El informe estudia principalmente Estados Unidos; sus cifras no deben trasladarse sin más a México. Su enseñanza, sin embargo, sí merece atención aquí: el futuro del trabajo no dependerá únicamente de lo que la IA pueda hacer, sino de las decisiones que tomemos sobre cómo utilizarla y cómo preparar a las personas para trabajar con ella.
Fuente: Goldman Sachs Global Investment Research, «An AI Job Apocalypse?», Top of Mind, núm. 149, 25 de junio de 2026.
He analizado con detalle las relaciones e impactos de la inteligencia artificial en el trabajo jurídico en Carbonell, Miguel, Cómo utilizar la inteligencia artificial en el trabajo jurídico. Manual paso a paso, México, Centro de Estudios Jurídicos Carbonell, 2026, 856 páginas.

También te recomendamos…



Sígueme en redes sociales
Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.
