Duda razonable

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La litigación oral se perfecciona con ejercicios prácticos, con simulaciones de audiencias, con habilidades que se adquieren con mayor facilidad en actividades presenciales. Las aulas del Centro Carbonell vuelven a abrirse para recibir a los abogados que quieran desempeñarse con excelencia en el proceso penal, pues la Maestría en Juicios Orales tendrá clases sabatinas dos veces al mes en la CDMX.

Miguel Carbonell <strong><a href="https://miguelcarbonell.me/wp-admin/post.php?post=5586&action=edit#_ftn1">*</a></strong>
Miguel Carbonell *

Abogado – Profesor – Escritor – Especialista en Derecho Constitucional

El caso saltó a la luz porque lo vimos miles y miles de personas en un documental de Netflix. Cuatro personas habían sido acusadas sin pruebas de un supuesto secuestro en Tabasco y llevaban varios años encerradas en una cárcel de Tabasco. Una había salido en algún momento del proceso pero el resto estaba cumpliendo una pena de 50 años de prisión.

© Centro Carbonell Online

La historia tenía rasgos que no son excepcionales para el sistema penal mexicano. La defensa de los acusados había sido deficiente. La fiscalía los había torturado mientras estaban detenidos. Las personas que los juzgaron no se pusieron exigentes ni con el tema de los malos tratos ni con la carga probatoria a cargo de quienes los estaban acusando. Las instancias oficiales se fueron trasladando la pelota, el tiempo pasó y de protegerlos ya nadie se acordaba. Hasta que llegaron las cámaras y los micrófonos, bajo la dirección de Roberto Hernández, y se puso ante la opinión pública la retahíla de abusos y de tonterías que rodean al caso.

Finalmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió ejercer su facultad para atraer el asunto y hace unos días los integrantes de su Tribunal Pleno aprobaron por unanimidad el magnífico proyecto del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, mediante el que se establecía de manera puntual y exhaustiva que los derechos humanos de los procesados habían sido violados desde la investigación y hasta las instancias judiciales previas que habían conocido del caso. Es muy importante destacar el carácter unánime de la decisión de la Suprema Corte, como una muestra de la absoluta arbitrariedad con la que se mantuvo privadas de sus derechos a tres personas durante siete años.

© Centro Carbonell Online

La sentencia de la Corte llega en muy buena hora para los afectados, pero debería ser el inicio de una gran discusión nacional que nos hemos negado a tener y que ya no debe posponerse más. En primer lugar para no solamente poner en libertad a las víctimas de los abusos oficiales, sino para discutir sobre las medidas de reparación que se deben tomar para ellas y sus familias. 

En segundo lugar para tener claridad sobre las condiciones y los supuestos bajo los cuales se puede detener, acusar, procesar y sentenciar a una persona: asusta saber que con la declaración de alguien y unos cuantos elementos inconexos te pueden sentenciar a 50 años de prisión, sin que ningún operador del sistema penal pierda el sueño. 

Hay fiscalías que no saben investigar y cuyos servidores públicos están ahí para extorsionar a quienes tengan la mala fortuna de caer en sus garras. Hay juzgadores que lo único que buscan es cumplir con la estadística que les exigen y que ruegan que les toquen puros casos fáciles, de esos que no salen en Netflix y de los que nadie se acuerda. 

© Netflix

Hay una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado, mientras más de 90 mil personas duermen cada día en nuestras cárceles porque se les impuso una medida cautelar que los mantiene privados de su libertad mientras se les instruye un proceso penal (para esas personas tal parece que la presunción de inocencia y el debido proceso legal no existen).


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Un comentario en “Duda razonable

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