Curso de especialista certificado en el Proceso Penal Acusatorio impartidos por los juristas más reconocidos sobre el tema, que además de brindar su conocimiento especializado, comparten puntuales consejos sobre el desarrollo de las audiencias, el desahogo de pruebas, las técnicas de interrogatorio y contrainterrogatorio, y la aplicación de estándares internacionales en demandas o contestaciones.
Acaba de confirmarse la noticia del fallecimiento de uno de los más grandes juristas en la historia de México: Sergio García Ramírez. Fue director del penal de Lecumberri, Procurador de Justicia en el entonces Departamento del Distrito Federal, Procurador General de la República durante seis años, Presidente fundador del Tribunal Superior Agrario, Juez y Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Consejero del IFE y un largo etcétera, pero sobre todo fue profesor y autor de una frondosísima obra jurídica, que no tiene parangón en el derecho mexicano.
Conocí a García Ramírez en 1990, cuando tuve la enorme fortuna de ser su alumno en la Facultad de Derecho de la UNAM. Había vuelto a dar clase luego de su desempeño como Procurador General de la República entre 1982 y 1988. Era un eminente profesor de la materia de “Derecho procesal penal”. Llegaba cada mañana al aula auxiliado únicamente por unos apuntes redactados en forma de esquemas, que lo guiaban a través de los temas de la materia mientras sus alumnos asistíamos boquiabiertos a una enorme lección de excelente oratoria y un despliegue impresionante de conocimiento jurídico.
Algunos años después tuve el privilegio de compartir con Don Sergio los pasillos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en los que su infatigable pluma siguió durante mucho tiempo regalándonos varias de las obras jurídicas más relevantes de las últimas décadas. La UNAM fue uno de los grandes amores del Maestro. En el Instituto parecía rejuvenecer y siempre tenía un momento para aconsejarnos a los más jóvenes sobre nuestros propios afanes académicos. Fue muy generoso con su vasto conocimiento.
Siguió escribiendo durante los últimos años, incluso en columnas periodísticas publicadas en El Universal, en las que explicaba de manera aguda y siempre pertinente lo que le preocupaba del rumbo del país. Había criticado desde estas mismas páginas la senda autoritaria y populista de México, lejos de los ideales de seguridad y justicia por los que tanto había luchado durante toda su vida Don Sergio.
Fue un hombre profundamente republicano. Encarnó el ideal de un verdadero “Hombre de Estado” y siempre estuvo listo para apoyar lo que, en su criterio, eran las mejores causas del país. Le tocó vivir en un México que no era democrático y ser testigo (pero a la vez protagonista) de la apertura económica y democrática de finales de los 80. Llegó a ser precandidato presidencial en 1987, aunque el Presidente De la Madrid inclinó la balanza a favor de Carlos Salinas de Gortari. Incluso hubo un “falso destape” a favor de Don Sergio que quedará para el anecdotario político de esa época.
Su desaparición física deja un enorme hueco en el panorama jurídico del país. Nos lega su enorme obra, su ejemplo de vida, su ética a prueba de todo y su compromiso con México. Recibió en vida muchos homenajes, pero quizá no fueron suficientes a la vista de lo legendaria que fue su figura. Con el tiempo nos daremos cuenta. Mientras tanto, ojalá descanse en paz y sepamos estar a la altura de su gran ejemplo.
De la mano de Claudia Villavicencio, una de las mediadoras más destacadas del país, Centro Carbonell presenta el Diplomado en Mediación y Conciliación: clases totalmente grabadas que te proporcionarán todos los conocimientos necesarios para formarte como experto en los medios alternos y la justicia restaurativa. Con módulos explicativos sobre la gestión del conflicto, la diversidad de sentimientos y emociones, y las técnicas de negociación.
Desarrollar nuestra capacidad de influencia sobre los demás es algo indispensable si queremos tener éxito en el ejercicio profesional de la abogacía. Para ser un abogado exitoso necesitamos saber convencer, persuadir, lograr que los demás asuman como propio el punto de vista que les estamos comunicando. Esto no es sencillo de lograr, ya que implica y requiere una combinación de habilidades interpersonales, comunicación efectiva y comprensión del comportamiento humano.
A continuación te comparto algunos consejos que podrán ayudarte a mejorar tu capacidad de influencia y persuasión:
1. Construye relaciones genuinas:
Para influir hay que saber acercarte a la gente. Invierte tiempo en construir conexiones auténticas con las personas. Para lograrlo debes mostrar interés genuino en sus vidas, opiniones e inquietudes. No se trata de adoptar una postura interesada, sino de asumir con dedicación la tarea de entender a los demás, de comprender sus posturas y puntos de vista.
Lo anterior se puede maximizar si somos buenos oyentes. La gente aprecia a quienes los escuchan activamente y sienten empatía por ellos.
2. Desarrollar habilidades de comunicación efectiva:
Nuestra capacidad de influencia se incrementará de manera notable si somos capaces de articular claramente nuestros pensamientos e ideas. Hay que desarrollar prácticas comunicativas que nos permitan expresarnos de manera concisa y convincente. Nadie le cree a una persona a la que no entiende.
Dentro de los procesos comunicativos, debemos poner atención en la comunicación no verbal; me refiero específicamente a cuestiones como el lenguaje corporal y el tono de voz, ya que desempeñan un papel crucial en la forma en que se reciben nuestros mensajes.
3. Comprender a los demás:
No debemos olvidar que la empatía es un elemento clave para desarrollar influencia sobre las demás personas. Es importante tratar de comprender las perspectivas, necesidades y motivaciones de aquellos con quienes nos relacionamos.
La empatía podrá alcanzar un impacto mayor si somos capaces de adaptar nuestro para que resuene con los valores e intereses que tiene nuestra audiencia.
4. Tener confianza:
La confianza puede ser contagiosa. Cree en ti mismo y en tus ideas; no hasta el punto de la inmovilidad, pero nada convence de mejor manera que escuchar a alguien que verdaderamente cree lo que está diciendo.
Es importante mantenerse firme en nuestras convicciones y al mismo tiempo estar abiertos a lo que los demás nos puedan aportar a través de comentarios constructivos.
Para influir en los demás es indispensable adoptar una actitud de mejora continua de nuestros conocimientos y habilidades en nuestra respectiva área de especialización. Es más probable que las personas sigan a quienes demuestran ser competentes y tener un alto conocimiento de su área de especialización.
Para dicho efecto, hay que estar siempre preparados y bien informados cuando participemos en discusiones y decisiones.
6. Cultivar la confianza:
La confianza es la base de la influencia. Si eres confiable, honesto y consistente en tus acciones tu capacidad de influencia se multiplicará.
Para que los demás confíen en ti deben tener la seguridad de que eres una persona que cumple con sus compromisos y que eres transparente en tu comunicación.
7. Adaptabilidad:
Vivimos en un mundo que cambia a cada instante. Para tener influencia en nuestro tiempo hay que ser adaptable al cambio y estar permanentemente abierto a nuevas ideas. La flexibilidad demuestra nuestra capacidad para navegar con éxito en diferentes situaciones.
Siempre es recomendable abrazar genuinamente la diversidad y tener la mente abierta a diferentes perspectivas.
Una buena forma de convencer a los demás es predicar con el ejemplo. Tus acciones hablan más que las palabras y las personas a menudo se dejan influenciar por lo que ven que haces, no solamente por aquello que dices que vas a hacer.
Es importante ser un modelo positivo y encarnar los valores que deseamos que otros adopten.
9. Desarrollar habilidades de resolución de conflictos:
Aprender a manejar conflictos y desacuerdos de manera constructiva es algo que nos ayuda en la vida en general pero sobre todo en nuestro desempeño como profesionales del derecho. Esta habilidad es crucial para mantener relaciones e influencia positivas con los demás.
10. Aprender continuamente:
Hay que repetirlo cuantas veces haga falta: si queremos ser líderes y que los demás sigan nuestro ejemplo, hay que mantenernos siempre curiosos y comprometidos con el aprendizaje permanente. Esto no sólo mejora nuestro conocimiento sino que también lo mantiene adaptable en un mundo que cambia rápidamente, que es una forma de protegernos frente a la amenaza de quedarnos obsoletos en poco tiempo.
Para finalizar, recuerda que influir en los demás no es algo parecido a una manipulación, sino que se trata de crear conexiones positivas y significativas entre las personas. Si nos enfocamos en generar confianza, comprender a los demás y desarrollar continuamente nuestras habilidades, podemos convertirnos en personas influyentes dentro de nuestras comunidades.
5 sugerencias para gestionar mejor tu práctica jurídica
Con el Diplomado en Redacción de Contratos tendrás la capacidad de redactar contratos claros y efectivos, identificar y gestionar riesgos, y aplicar las mejores prácticas en la gestión de conflictos. Además, al tratarse de un programa 100% en línea con clases grabadas, tendrán la flexibilidad de tomar los módulos en su propio horario y ritmo
Una gestión eficaz es crucial para que los abogados naveguen por la naturaleza compleja y exigente de su profesión. El ejercicio profesional de la abogacía se manifiesta de muchas maneras; podemos ser litigantes, académicos, juzgadores, trabajar en fiscalías, asesorar empresas, dedicarnos a la diplomacia y un largo etcétera. Pero lo cierto es que en todas esas formas de ser abogados tendremos que organizarnos de tal manera que seamos efectivos gestionando nuestro quehacer diario.
A continuación te comparto cinco consejos de gestión que pueden resultar útiles para nuestro trabajo como profesionales del derecho:
Para todo profesional del derecho un recurso que tiene el más alto valor es el tiempo. Para aprovecharlo al máximo debes priorizar las tareas según su urgencia y su importancia. No todo lo que tenemos que hacer nos va a dar los mismos resultados y seguramente no tendremos tiempo de hacer todo lo que queremos hacer: hay que saber priorizar.
En el mismo sentido, es indispensable utilizar herramientas de seguimiento del tiempo para monitorear y optimizar nuestras horas de trabajo. A menudo se escucha a nuestros colegas decir “se me fue el día y no hice nada” o “el tiempo se me pasa como agua entre los dedos”. Saber medir en qué invertimos nuestro tiempo nos va a permitir esa tarea de priorización que ya comentamos.
Hay que saber establecer plazos realistas y asignar tiempo de nuestra agenda tanto para tareas a corto plazo como para proyectos a largo plazo. A veces nos metemos días tras días tras día en lo urgente y vamos aplazando hasta la eternidad esos proyectos de largo plazo que son muy importantes y que quizá nos generen los mejores resultados de nuestra carrera profesional.
Para gestionar mejor nuestro tiempo se requiere aprender a delegar tareas que otros pueden realizar, lo que nos permitirá concentrarnos en el trabajo legal de alta prioridad.
En nuestro trabajo como abogados necesitamos desarrollar sólidas habilidades de comunicación para comprender y abordar las necesidades del cliente de manera efectiva. Nuestra tarea principal consiste en proveer servicios a nuestros clientes, entendiendo por clientes en un sentido amplio a cualquier persona que requiera de nuestro conocimiento y nuestro tiempo.
Una buena gestión de nuestras relaciones con los clientes implica antes que nada mantenerlos informados sobre el progreso de sus casos y estando atentos siempre a lo necesario para gestionar sus expectativas para que siempre se sientan bien acompañados y comprendidos.
A veces puede ser útil apoyarse en herramientas de gestión de relaciones con el cliente (CRM) para organizar la información y las interacciones con las personas a las que prestamos nuestros servicios.
Hay que fomentar relaciones profesionales de largo plazo brindando un servicio excelente y siendo proactivo al abordar las inquietudes naturales que siempre tienen los clientes.
Una de las grandes áreas de oportunidad para mejorar nuestro trabajo como abogados consiste en el llamado “Legal projetc management”, que se puede traducir como gestión de proyectos legales.
Esa gestión puede requerir que dividamos los casos legales complejos en tareas manejables y generemos un plan de proyecto que nos permita gestionarlos con éxito.
Hay que aprender a utilizar herramientas de gestión de proyectos para realizar un seguimiento del progreso, asignar correctamente los recursos humanos y financieros con que contamos, así como gestionar con la mayor eficiencia posible los cronogramas de cada proyecto.
También es importante anticipar posibles desafíos y desarrollar planes de contingencia. No todo sale de la manera en la que originalmente lo planeamos. Hay que saber adaptarse.
Gestionar casos complejos supone la necesidad de colaborar con nuestro equipo legal de manera eficiente, asegurándonos que todos estén en sintonía con respecto a los objetivos y cronogramas del proyecto.
4. Educación continua y desarrollo de habilidades:
Cuando tenemos que trabajar en entornos tan dinámicos como el del derecho mexicano (y en general en América Latina) es indispensable mantenerse actualizado sobre tendencias legales, cambios en la legislación y mejores prácticas de la industria. Lo que aprendimos en la carrera difícilmente va a ser suficiente para tener éxito profesional.
Es necesario invertir tiempo en nuestra educación continua; para lograrlo hay que asistir a talleres, conferencias y seminarios relevantes. Obviamente, estudiar un posgrado es indispensable.
Pero el aprendizaje puede dar mejores resultados si es compartido con quienes trabajan cerca de nosotros. Sirve de mucho fomentar una cultura de aprendizaje dentro de nuestro equipo legal, generando un entorno que valore el desarrollo profesional.
Nuestro crecimiento profesional requiere también el desarrollo no solo de una sólida experiencia jurídica sino incluso de habilidades interpersonales como negociación, comunicación y liderazgo que hoy en día marcan la diferencia entre los buenos abogados y los abogados excelentes.
El futuro nos alcanzó. Las nuevas tecnologías están impactando de manera decisiva en la profesión jurídica. Es necesario adaptarnos a la nueva realidad y comenzar a utilizar herramientas de tecnología legal para agilizar los procesos y aumentar nuestra eficiencia.
Hay que invertir en sistemas de gestión de casos, automatización de documentos y herramientas de descubrimiento electrónico.
También es necesario garantizar la seguridad de la información del cliente mediante la implementación de sólidas medidas de ciberseguridad.
Al incorporar estos consejos de gestión en nuestras rutinas diarias, los abogados podemos lograr algo de la mayor relevancia pero que no se suele enseñar en las escuelas de derecho: mejorar nuestra eficiencia, construir relaciones más sólidas con los clientes y navegar con éxito en las complejidades de nuestra profesión de manera más efectiva.
El objetivo del curso Especialista Certificado Razonamiento Probatorio es que los alumnos puedan aplicar y ejercer mejor el derecho mediante un entendimiento racional de todo el proceso probatorio en el ámbito jurisdiccional. Dominar los elementos epistemológicos para resolver cuestiones de valoración de prueba en los procesos judiciales. Mejorarás sus destrezas de litigación para ganar asuntos con la correcta probanza de determinados hechos y supuestos.
Está empezando un año en el que México tendrá que enfrentar varios problemas de gran entidad. No solamente tendremos el proceso electoral más grande de la historia, sino que también seremos testigos de la batalla por la elección presidencial en los Estados Unidos. Llegamos al 2024 con los mismos problemas endémicos que llevamos décadas arrastrando. Esperemos que el año que comienza traiga consigo mejores noticias. Ojalá logremos lo siguiente:
1. Que el debate público discurra con menos insultos y descalificaciones. Se vale disentir, se vale tener puntos de vista diferentes o incluso opuestos, sin que por ello se nos olvide que todos vamos en el mismo barco y que estamos obligados a convivir. La democracia supone el reconocimiento de la pluralidad y el espacio del disenso. Necesitamos entre todos hacer un debate público más constructivo y menos proclive al adjetivo descalificador, incluyendo el agreste debate que se desarrolla en las redes sociales.
2. Que la política de bajo nivel ocupe menos espacio y hablemos más de las políticas públicas que van a sacar adelante al país. ¿Cómo elevamos el nivel educativo de nuestros niños? ¿cómo invertimos más en innovación y desarrollo? ¿cómo disparamos el crecimiento de zonas estratégicas? ¿cómo multiplicamos los empleos bien remunerados en el sector formal de la economía? ¿cómo mejoramos los servicios de salud que recibe la población? Esas son las preguntas importantes que hay que intentar contestar, en vez de seguir encerrados en los dimes y diretes de nuestra pequeña clase política.
3. Que el combate a la delincuencia sea más eficaz. Con tasas del 98% de impunidad, es obviamente mucho lo que se puede mejorar en la persecución de los delincuentes y en la prevención de los delitos. En eso la mayor responsabilidad la tienen los gobiernos locales. El 92% de todos los delitos que se cometen en México son competencia de las autoridades estatales y municipales: ahí es donde debemos mejorar.
4. Que cuidemos la economía. Quizá los más jóvenes no se acuerdan, pero México ha sufrido varias crisis económicas (1982, 1987, 1994) que nos deberían hacer valorar la fortaleza que ha tenido la economía mexicana en los años recientes; mantener finanzas públicas sanas, hacer un esfuerzo de contención de la deuda pública y mantener a raya el déficit mientras generamos incentivos para la inversión, es algo que nos interesa a todos y que debemos tener como propósito compartido para el 2024. Tenemos la ventaja geográfica de la vecindad con Estados Unidos. Ojalá la sepamos aprovechar para disparar el crecimiento interno.
5. Que la noticia sea la cultura y no los muertos. México tiene un enorme acervo cultural: arquitectura, gastronomía, paisajes naturales, riquezas biológicas por su gran biodiversidad, literatura, muralismo. De eso deberíamos hablar más. La cultura ha demostrado una gran resistencia a todas las crisis y a todos los cambios de gobierno. La fortaleza espiritual de los mexicanos se finca en siglos de reflexiones compartidas y aprendizajes realizados. A veces no le damos la importancia debida a esa parte del país y nos fijamos más en la noticia del día, que suele ser tan efímera como irrelevante.
6. Que sea un año de muchas y buenas lecturas. Hacer de México un país de lectores es un propósito en el que todos debemos sumar. Quienes hayan visto el documental sobre Bill Gates en Netflix se habrán percatado de la enorme relevancia que la lectura tiene en la vida de ese genio de la computación y lo mucho que nos puede ayudar a desarrollar la imaginación y el talento de nuestros jóvenes. Apostemos a los libros y no a las pistolas.
7. Que aprovechemos cada mes, cada semana, cada día y cada minuto del año. El tiempo es la mayor riqueza que tenemos y es, paradójicamente, algo que no se puede comprar con dinero. Cada año nos espera con los mismos 525,600 minutos a todos nosotros. La forma en la que vamos a aprovechar ese tiempo de vida es algo que no está escrito: depende de nuestros deseos y de nuestras voluntades. Pero que nadie se equivoque: el tiempo que malgastamos nunca vuelve. Hay que hacer que cada momento cuente, que tengamos experiencias relevantes y que sea un año, el que está a punto de iniciar, memorable por las mejores razones posibles. Felicidades para todos.
10 razones para estudiar una Maestría en Juicio de Amparo
La Maestría en Amparo se dirige a abogados que desean especializarse en el estudio y aplicación de este medio de control constitucional y convencional. El programa se distingue por su metodología de enseñanza teórica-práctica, la cual se desarrolla a través del análisis de sentencias y casos prácticos.
Estudiar una maestría en juicio de amparo puede ofrecer una serie de beneficios y oportunidades profesionales. El diseño que tiene el juicio de amparo lo hace de conocimiento indispensable para todos los abogados mexicanos, con independencia de nuestra rama de especialización.
Aquí hay algunas de las mejores razones para considerar realizar este tipo de estudios de posgrado:
1. Especialización en Derecho Constitucional:
La maestría en juicio de amparo te brindará una especialización en derecho constitucional, permitiéndote profundizar en aspectos específicos relacionados con la protección de derechos fundamentales y la interpretación de la Constitución. El derecho constitucional es la base del resto del ordenamiento jurídico, dado que la Constitución condiciona la validez y la forma en la que deben ser interpretadas todas las normas jurídicas que están vigentes en México.
Obtendrás un conocimiento avanzado y detallado sobre el juicio de amparo, una figura legal clave que tiene un alto grado de complejidad. En los años recientes, el amparo ha ido adquiriendo una complejidad importante, ya sea como consecuencia de su regulación legislativa como por efecto de la interpretación que de sus principales figuras han hecho los tribunales federales.
3. Habilidades de Litigio Avanzadas:
Estudiando una Maestría en Juicio de Amparo desarrollarás habilidades avanzadas de litigio y argumentación jurídica, lo que te permitirá representar eficazmente a clientes en casos de amparo y situaciones legales complejas.
4. Perspectiva Internacional:
La protección de los derechos humanos es una tarea que México comparte con otros países. En una Maestría en Juicio de Amparo tendrás la oportunidad de asomarte a lo que están haciendo en jurisdicciones extranjeras para tener instrumentos procesales que sean eficaces en la lucha contra la arbitrariedad y con el objetivo de tutelar la dignidad humana.
Una maestría en juicio de amparo puede abrir puertas a diversas oportunidades profesionales, como trabajar en bufetes especializados, en el ámbito académico, en organismos gubernamentales, o incluso como consultor jurídico en empresas. Sobre todo, una Maestría en Juicio de Amparo es una de las mejores cartas de presentación para la carrera profesional en el Poder Judicial de la Federación.
6. Entendimiento Completo del Sistema Jurídico:
Obtendrás un entendimiento completo del sistema jurídico y las relaciones entre los distintos niveles de gobierno, lo cual es esencial para el ejercicio profesional del derecho.
7. Contribución a la Justicia Social:
Al especializarte en el juicio de amparo puedes contribuir significativamente a la justicia social al proteger los derechos de los individuos y abogar por la igualdad y equidad. Como sabes, en México todavía existen actos arbitrarios que afectan a los derechos fundamentales de las personas. Para defenderlos la mejor herramienta es precisamente el juicio de amparo.
8. Desarrollo de Redes Profesionales:
Durante el programa de Maestría tendrás la oportunidad de establecer contactos con profesionales y expertos en el campo del juicio de amparo, lo que puede ser valioso para tu carrera a largo plazo.
Con una formación avanzada en juicio de amparo, estarás mejor equipado para abordar casos legales complejos y desafiantes, ya que habrás adquirido conocimientos específicos y habilidades analíticas avanzadas.
10. Potencial de Investigación y Docencia:
Una maestría puede prepararte para que destaques en la investigación y en la docencia en instituciones educativas, permitiéndote compartir tu conocimiento con las generaciones futuras de profesionales del derecho.
Taller de escritura para abogados on demand. Bajo la guía del Dr. Miguel Carbonell, los alumnos conocerán los elementos para escribir de manera correcta, respetando reglas de puntuación, ortografía y redacción. Asimismo, obtendrán consejos útiles para iniciar el proceso de creación de un documento escrito y poder plasmar sus ideas, argumentos y puntos de forma clara y ordenada.
Mejorar su comprensión como lector implica una combinación de estrategias de lectura activa, pensamiento crítico y práctica continua. A continuación te comparto algunas sugerencias que me han sido útiles para mejorar mi nivel de comprensión lectora y que hemos también difundido entre la comunidad académica del Centro de Estudios Jurídicos Carbonell con buenos resultados:
1. Vista previa del texto:
Antes de profundizar en el material que vas a leer, revisa los títulos, subtítulos y cualquier elemento visual. Al hacerlo obtendrás una visión general de la estructura del libro o texto que vayas a leer y de las ideas principales que contiene.
2. Establece un propósito para la lectura:
Aclara el motivo de tu lectura. Ya sea para entretenimiento, información o aprendizaje, tener un propósito te ayuda a abordar el texto con la mentalidad adecuada. Generalmente, en el caso de quienes tenemos formación jurídica, leemos por cuestiones profesionales, pero también por el gusto y el disfrute que implica una lectura, que siempre nos proporciona aprendizaje.
3. Toma notas:
Mientras vas avanzando con tu lectura, es recomendable anotar los puntos clave, los detalles importantes y tus pensamientos mientras lees. Esto no sólo ayuda con la retención sino que también proporciona una referencia para una revisión posterior.
4. Hacer preguntas:
Formula preguntas mientras vas leyendo. Esto involucra tu mente y fomenta el pensamiento activo. Si hay algo en el texto que no está claro, haz preguntas para generar una comprensión más profunda y busca respuestas fuera del texto. Las preguntas que se desprendan de una lectura pueden indicarte un camino para profundizar en tu aprendizaje.
5. Haz pausas y reflexiona:
Tómate descansos breves durante la lectura para reflexionar sobre lo que has avanzado y lo que has aprendido o para conectar nueva información con el conocimiento existente. Esta pausa le permite a tu cerebro procesar y consolidar información. Las lecturas necesitan ser “digeridas” y esas pausas te ayudarán a lograrlo.
6. Visualizar:
Para entender mejor un texto, a veces sirve crear imágenes mentales de los conceptos o eventos descritos en él. La visualización puede ayudar a la comprensión y la retención. Conforme vayas leyendo, asocia el contenido de la lectura con alguna imagen alusiva o con algo que hayas encontrado fuera del texto.
7. Resumir:
Resume periódicamente los puntos principales de lo que has leído. Esto ayuda a reforzar su comprensión y resalta cualquier área en la que puedas necesitar regresar y revisar. Además, si se trata de un texto que te hayan encargado en la escuela, los resúmenes son la mejor forma de recordarlo para un examen o una exposición en clase.
8. Identificar ideas clave:
Concéntrate en identificar las ideas principales del texto y los detalles de apoyo de tales ideas que se encuentran en el propio texto. Comprender la estructura de lo que expone el autor y entender la forma en la que desarrolla la jerarquía de la información puede ayudarte a la mejor comprensión de lo que estás leyendo.
9. Supervisa tu comprensión:
Presta atención a si está comprendiendo sobre la lectura que estás haciendo. Si encuentras que tu mente divaga o se confunde, haz una breve pausa y reevalúa lo que llevas avanzado y lo que has podido comprender. Puede resultar útil releer o desglosar pasajes complejos. Separa las ideas y analízalas una por una.
10. Utiliza pistas de contexto:
La información contextual puede proporcionar pistas sobre el significado de palabras o conceptos desconocidos. A veces es necesario prestar atención al texto circundante para ayudar en la interpretación de lo que leemos, lo cual a su vez nos permitirá lograr una comprensión cabal de su contenido.
11. Discutir con otros:
Participa en debates sobre lo que has leído. Explicar conceptos a otros o escuchar diferentes perspectivas puede profundizar su comprensión y exponerlo a nuevos conocimientos es algo muy útil. Te darás cuenta que el mismo texto, leído por varias personas, se presta a distintas interpretaciones y formas de ser entendido.
12. Lee activamente:
Interactúa activamente con el texto. Resalta o subraya pasajes clave, haz preguntas y establece conexiones con tus propias experiencias o conocimientos previos. A mí me encanta leer siempre con un plumón en la mano, listo para subrayar los pasajes más importantes o que más me gusten. En algunos libros uso “post-it” para separar las páginas más importantes.
13. Leer material diverso:
Siempre es buen y recomendable leer una variedad de géneros y temas que nos expongan a diferentes estilos y perspectivas de escritura, lo que mejora nuestra capacidad de comprensión en general. Para los abogados, además, el tener en cuenta varios géneros literarios (tanto de ficción como de no ficción) es casi obligatorio, para tener ideas claras sobre el mundo en el que vivimos y ampliar nuestros horizontes culturales.
14. Practica la atención plena:
Minimiza las distracciones y practica la atención plena mientras lees. Estar completamente presente en el momento te ayuda a concentrarte y absorber información de manera más efectiva. Eso implica apagar los dispositivos digitales y sumergirte por completo en lo que estás leyendo. Siempre es mejor buscar una atmósfera lo más silenciosa posible.
15. Retarte a ti mismo:
De vez en cuando es bueno buscar material de lectura que esté ligeramente por encima de nuestro nivel de comodidad. Esto sirve para estimular nuestro crecimiento intelectual y mejorar nuestra capacidad para abordar textos más complejos.
Finalmente, no olvides que mejorar la comprensión lectora es un proceso gradual que se desarrolla con el tiempo y que requiere una práctica constante. Debes ser paciente contigo mismo y reflexionar continuamente sobre tus hábitos de lectura para identificar áreas de mejora. Pero sobre todo, procura disfrutar cada momento de lectura, que es una de las mejores formas de ser una persona culta y de estimular tu mente.
Curso de especialista certificado en el Proceso Penal Acusatorio impartido por los juristas más reconocidos sobre el tema, que además de brindar su conocimiento especializado, comparten puntuales consejos sobre el desarrollo de las audiencias, el desahogo de pruebas, las técnicas de interrogatorio y contrainterrogatorio, y la aplicación de estándares internacionales en demandas o contestaciones.
El 2024 será para México un año eminentemente electoral en su primera mitad y político en la segunda. Durante los primeros meses del año asistiremos al muy conocido espectáculo de las campañas electorales, que cada vez parecen tener menos nivel de debate y de contraste de ideas, y son más un show mediático y un concurso de ocurrencias.
Lo que estará en juego es considerable: la presidencia de la República, los 628 escaños del Congreso de la Unión (500 diputaciones y 128 senadurías), elecciones para diputaciones locales en 31 entidades federativas (sumando 1,098 cargos), elecciones de ayuntamientos en 29 estados y de alcaldías en la Ciudad de México (un total de 1,803 cargos), y comicios para elegir 9 gubernaturas incluyendo la muy relevante de la capital de la República.
Todos esos cargos públicos representativos serán electos por un universo amplísimo de votantes. Se estima que la lista nominal de electores llegará a los 98 millones de ciudadanos, de los cuales 50.2 millones serán mujeres y 46.4 hombres. El voto femenino será decisivo. La presencia de un número muy alto de candidaturas encabezadas por mujeres es una excelente noticia y debería generar un contexto de deliberación de mayor calidad durante la contienda electoral y mejores políticas públicas cuando esas mujeres ya estén en el ejercicio del poder.
Ahora bien, el costo electoral sigue siendo bastante alto. Las elecciones del 2024 costarán unos 37 mil millones de pesos, de los cuales unos 10 mil millones serán para el financiamiento a los partidos políticos. Por más que se ha señalado la necesidad de disminuir ese costo, no se han visto esfuerzos tangibles en ese sentido. Seguimos tirando carretadas de dinero en financiar partidos satélites que poco o nada aportan a la democracia mexicana.
Entre los días 15 y 22 de febrero los candidatos a cargos federales quedarán registrados formalmente, si bien es cierto que en los tiempos tan adelantados de la política mexicana ya hoy sabemos los nombres de quienes buscarán vivir (o seguir viviendo) del dinero de nuestros impuestos. Será muy interesante observar las dinámicas políticas regionales y locales. No todo será la competencia por la silla presidencial.
El Presidente AMLO llega con buenos números de popularidad al final de su sexenio (65% de aprobación) pero no tan lejos de los que tenían a la misma altura de sus respectivos mandatos Vicente Fox (56% de aprobación) y Felipe Calderón (58%) de aprobación. De hecho, luego de 56 meses de gobierno AMLO tiene la misma tasa de popularidad que tenía Ernesto Zedillo (65%). Todos parecen muy populares cuando están en el poder, pero una vez que dejan la Presidencia parece que algún conjuro los convierte en los villanos favoritos. Carlos Salinas de Gortari tenía una aprobación del 74% al final de su gobierno y luego tuvo que salir del país durante varios años.
Un tema que debería llamar la atención es el “envejecimiento” de nuestra clase política. Las dos principales aspirantes a la Presidencia de la República tienen más de 60 años. Salinas de Gortari fue Presidente a los 40 años; Ernesto Zedillo a los 43 años; Felipe Calderón a los 44; Enrique Peña Nieto a los 46. ¿Qué nos dice de nuestra clase política y de su incapacidad de renovación el hecho de que tener tantos políticos de edad tan avanzada queriendo llegar a ejercer cargos públicos para los que se requiere tanta energía y capacidad de trabajo? Claro que la política de México parece un jardín de niños si consideramos que la Presidencia de los Estados Unidos se jugará muy probablemente entre dos hombres de más de 80 años.
Pero lo más preocupante no es la avanzada edad de los contendientes, sino lo viejo de su discurso. No ilusionan a nadie. No traen ideas nuevas. No se atreven a proyectar a México hacia el futuro, ni siquiera a nivel de promesas electorales. Unos de plano renuncian a cualquier innovación y prometen continuidad absoluta respecto del actual gobierno (lo cual debería de ser preocupante en temas como seguridad pública, militarización o combate a la corrupción). Otros carecen de credenciales que nos permitan creer en sus palabras huecas y en sus promesas vanas: ni han hecho ni parecen capaces de hacer nada que sea disruptivo.
Quizá las mejores opciones estén en la política local. Habrá que estar pendientes de las elecciones estatales. Allí se juega, en realidad, el futuro político del país. No lo olvidemos.
Con el Diplomado Formación Practica para Abogados obtén conocimiento para un desempeño óptimo, desde perfeccionar aspectos como la escritura y redacción de demandas, hasta las estrategias de cobro de honorarios. Además de habilidades transversales como negociación y oratoria.
El inicio de un nuevo año es el mejor momento para diseñar nuestras metas y deseos para los próximos 12 meses. Muchas personas se proponen en estas fechas ser mejores lectores o aumentar la cantidad de libros que leen cada año. Es un meta que tenemos miles y miles de personas. Pero para poder materializarla hay que esforzarse y no dejar nada al azar.
Leer más libros durante el próximo año requiere una combinación de buena planificación, adecuada gestión del tiempo y el compromiso consciente para cultivar un entorno favorable a la lectura.
Te comparto algunos consejos prácticos que me han servido en el pasado y que seguramente te podrán ayudar a lograr ese gran objetivo:
1. Establece una meta de lectura:
Define desde el inicio del año una meta de lectura realista pero desafiante: una cantidad de libros leídos que te signifique un reto. Considera factores como tu velocidad de lectura actual, la duración de los libros que disfrutas y el tiempo que puedes dedicar de manera realista a la lectura.
2. Crea una lista de lectura:
Haz una lista de los libros que quieres leer. Tener una lista (pre)seleccionada puede ayudarte a mantenerse concentrado y motivado. Incluye una combinación de géneros y temas para mantener el interés. La lista no tiene que resultar una camisa de fuerza, sino una simple guía para ir viendo lo que llevas y lo que sigue en tus planes de lectura. Date la libertad de cambiarla y ajustarla conforme vayas avanzando a lo largo del año y de acuerdo a lo que tus intereses del momento te dicten.
3. Prioriza el tiempo de lectura:
Programa tiempo dedicado a la lectura en tu rutina diaria o semanal. Cualquier momento del día puede servir, dependiendo de tus ocupaciones y de tu disponibilidad de tiempo: se puede leer durante la hora del almuerzo, antes de acostarse o en cualquier otro momento que resulte mejor para cada persona. Eso sí: procura tratarlo como una parte no negociable de tu agenda.
4. Limita el tiempo frente a la pantalla:
Si quieres aumentar el tiempo dedicado a la lectura, tendrás que quitárselo a otras ocupaciones. Una de ellas, bastante obvia, consiste en reducir el tiempo de permanencia que pasamos frente a nuestros dispositivos digitales, especialmente en las redes sociales y la televisión. Redirige ese tiempo hacia la lectura. Considera establecer períodos específicos durante el día para una lectura concentrada y sin distracciones, considerando lo que ya programaste de acuerdo al punto anterior.
5. Adonde vayas, llévate un libro:
Lleva un libro contigo dondequiera que vayas. Es la manera de asegurarte que puedas aprovechar esos breves espacios de tiempo en lo que hacemos alguna fila, nos estamos transportando o tenemos algún rato de descanso para leer algunas páginas.
6. Pruebe audiolibros o libros electrónicos:
Cada persona debe encontrar sus propios hábitos de lectura. Un lector es diferente a otro. No hay fórmulas universales de lectura. Si te resulta difícil dedicar tiempo a la lectura tradicional, considera incorporar audiolibros o libros electrónicos a tu rutina de lector. Puedes escuchar audiolibros mientras conduces tu coche, haces un viaje, estás haciendo ejercicio o realizas las tareas del hogar.
7. Únete a un grupo de lectura:
Ser parte de un club de lectura o un grupo de lectura puede brindar responsabilidad y motivación. Incluso añade un sentido de cierto “deber” para no quedarse atrás respecto del avance que logra el conjunto del grupo. Además, hablar sobre libros con otras personas también mejora nuestra experiencia de lectura y nos expone a diferentes perspectivas sobre el contenido de cada libro. Escuchar a otras personas hablar de un libro que estamos leyendo o acabamos de leer es una experiencia enriquecedora y que nos ayuda a ser lectores más atentos.
8. Mezclar ficción y no ficción:
En lo personal, me gusta tener varios libros en mi mesita de noche, de modo que dependiendo del día y de mi estado de ánimo puede pasar de un género a otro de forma rápida y sencilla. Creo que es muy recomendable ampliar nuestras opciones de lectura, de forma que dividamos nuestra dedicación como lectores a libros de ficción y libros de no ficción. Esto no sólo mantiene nuestro interés lector, sino que también te permite explorar diferentes géneros y obtener diversos conocimientos.
9. Sigue tu progreso:
Me gusta llevar un registro por escrito de las lecturas que voy terminando a lo largo del año. Mantener un registro de los libros que hemos leído y del progreso que alcanzamos como lectores es muy motivante y además a mantener el rumbo que nos fijamos al inicio del año.
10. Elimina distracciones:
Para ser mejores lectores hay que generar una atmósfera apropiada. Crea tu propio espacio de lectura, un espacio que te resulte tranquilo y cómodo. Minimiza las distracciones para maximizar tu concentración y procura que ese entorno sea un elemento que permita potencializar el disfrute de la lectura.
11. Recompénsate:
Celebra los hitos y logros en ese maravilloso viaje personal de lector que inicias en el arranque del año. Cada determinado periodo de tiempo o conforme logres alguna meta significativa en tu plan de lectura, regálate algo especial que sirva como un (auto)reconocimiento para mantener la motivación.
12. Sé Flexible:
En el mundo en el que nos tocó vivir, a todos nos queda claro que la vida puede ser impredecible, sobre todo si habitas en países como México u otros de América Latina; es nos obliga a ser flexibles respecto a nuestros objetivos de lectura. Si pierdes un día de lectura o alguna meta se retrasa, no hay que ser demasiado duros con nosotros mismos. Supera el bache, ajusta tu horario y continúa avanzando.
Ser mejor lector es algo que está a tu alcance. La clave es la constancia. Considero que los anteriores consejos te pueden servir, pues tienen como objetivo el hacer de la lectura una prioridad. De esa forma, es muy probable que logres tus metas como lector y aumentes de manera significativa el número de libros que vas a poder leer a lo largo del 2024. Te deseo, en esa tarea, el mayor de los éxitos.
Diplomado en Derecho Constitucional con clases totalmente grabadas por los maestros más destacados en el ámbito de la judicatura y la academia. El resultado es una combinación entre teoría y práctica sobre los principios constitucionales, los derechos fundamentales y la división de poderes contemporánea.
Termina el año 2023, el primero en el que casi en todo el mundo se pudo dejar atrás la emergencia sanitaria de la pandemia por COVID-19. Quedan, eso sí, sus efectos económicos y sociales, su enorme impacto en los procesos educativos de millones de niñas y niños alrededor del mundo, así como los efectos en la salud mental de muchas personas.
Se asoma ya el año 2024, que será muy interesante para quienes observamos y comentamos la llamada “esfera pública deliberativa”.
1. 2024: un año de competencias electorales.
El próximo año estará marcado por diversas contiendas electorales que supondrán enormes tensiones dentro y fuera de México. Desde luego, nosotros tendremos que enfrentar un proceso electoral de enorme complejidad, en el que estaremos eligiendo a nuestras autoridades federales y locales para el próximo año. Aunque la elección más visible es la presidencial, lo cierto es que se juega mucho el país en la renovación completa de las dos Cámaras del Congreso de la Unión, de las gubernaturas, la jefatura de la Ciudad de México y miles de gobiernos municipales.
Pero también tendremos que estar pendientes de las elecciones en otros países, que por su cercanía geográfica o por los vínculos económicos que tenemos con ellos nos van a afectar de manera directa. Me refiero en primerísimo lugar a la elección presidencial en los Estados Unidos.
El escenario de una posible victoria de Donald Trump es preocupante. Las encuestas señalan que la contienda entre Trump y el Presidente Biden será muy cerrada y probablemente termine decidiéndose por unos pocos miles de votos en los llamados “battleground states” (los estados en los cuales las encuestas están más cerradas y en los que la balanza se puede inclinar hacia cualquier lado). Las proyecciones electorales le dan a Trump un 33% de posibilidades de recuperar la Casa Blanca. Que ambos candidatos tengan cerca de 80 años de edad cada uno debería llevarnos a la pregunta sobre la capacidad de renovación de la clase política y sobre lo que han hecho o han dejado de hacer las nuevas generaciones, en vista de que siguen gobernando el mundo personas que quizá ya deberían de estar gozando de su etapa de jubilación y viendo crecer a sus nietos.
¿Respecto a nuestra situación política mexicana, ya hemos pensado lo que implicaría un segundo gobierno de Trump al otro lado de la frontera, teniendo que dialogar y llegar a acuerdos con un gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez? No cabe duda que México necesitará emplear a fondo a su legendario y muy bien formado servicio exterior para encontrar ventajas y puntos de consenso ante un escenario tan complejo como ese.
Más allá de México y Estados Unidos, habrá elecciones en más de 70 países cuya población suma más de 4 mil millones de personas. No todos esos procesos electorales estarán organizados conforme a los estándares mínimos aceptables ni seguramente producirán los mejores resultados, pero queda como consuelo el hecho de que la vía electoral sigue siendo (al menos en el discurso político), la única que dota de legitimidad a los gobiernos. No es poco.
Veremos elecciones en el país más poblado del mundo: la India (el Presidente Narendra Modi busca la reelección), pero también en Rusia (otro caso de intento de permanencia en el poder, ahora con Vladimir Putin) y en Reino Unido (el largo dominio de gobiernos conservadores puede terminar si es que finalmente se logra la victoria del laborismo, tal como anticipan algunas encuestas).
2. Las candidaturas “anti-sistema”.
Debe de preocuparnos, en ese escenario electoral de alcances globales, el surgimiento de candidaturas “extra-sistema” que se representan a sí mismas como ajenas a la política tradicional pero que acaban reproduciendo los peores vicios de la clase política tradicional a la que buscan desplazar. La pregunta que debemos hacernos es por qué millones de ciudadanos prefieren dar un salto al vacío votando por candidaturas extremistas (lo mismo en Argentina que en Holanda o Italia) para expresar su descontento con lo que la democracia liberal les ofrece.
La sombra del populismo no ha parado de crecer en los años recientes y casi se ha incorporado ya como una parte más del panorama político en muchos países, ya sea en sus versiones de populismos de derecha o de izquierda. Hay quienes sostienen, con visible preocupación, que las políticas populistas socavan los fundamentos de las democracias constitucionales, buscan exterminar el pluralismo y construyen discursos contrarios a principios tan básicos como la independencia judicial o la libertad de prensa.
Todo sistema democrático requiere de un pluralismo ideológico que siempre es sano y que revitaliza las opciones de los votantes. Poder elegir entre un amplio abanico de opciones es algo positivo y alentador para los sistemas democráticos. El problema es cuando ese pluralismo permite la aparición de opciones que son frontalmente contrarias a la lógica del sistema democrático.
Quizá sirva volver a leer a autores como Norberto Bobbio (en sus libros “El futuro de la democracia” o “Teoría general de la política”) para apreciar el grado con el que debemos cuidar a nuestras democracias, que tanto trabajo ha costado construir.
3. El papel de la economía.
A todo lo anterior hay que sumar las incertidumbres de una economía mundial todavía atenazaba por una inflación desbocada y que no se ha recuperado del todo del impacto de la pandemia. Sabemos que las condiciones económicas influyen mucho en los resultados electorales. Hay que ver en qué condiciones llegamos a la elección presidencial mexicana y también cómo la economía podrá avalar (o no) un segundo mandato para Joe Biden.
No cabe duda que la situación económica jugó un papel central en el desenlace de la reciente elección presidencial en Argentina, en la que se enfrentaron dos modelos radicalmente distintos de entender el papel del Estado en la economía y de proponer reformas para que el país pueda salir adelante.
Algunas proyecciones como las del Foro Económico Mundial señalan que las economías de América Latina tendrán un crecimiento del 2.1% en 2024, lo que nos pone por debajo del crecimiento del 6.1% de la India, del 5.2% de China o del 3.8% que se espera para los países del África subsahariana.
Necesitamos que esos datos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mejoren. Para ello necesitamos invertir más en investigación y desarrollo, mejorar nuestros sistemas de formación educativa, promover la innovación, fomentar los hábitos de lectura desde edades tempranas y, sobre todo, asegurar las condiciones del Estado de derecho para atraer a las inversiones extranjeras que ayudan a crear empleos y contribuyen de manera decisiva al desarrollo de los países.
4. La defensa de los valores democráticos.
Sabemos que no puede haber democracia sin elecciones libres y sin que se respete el sentido del voto ciudadano. Pero también es cierto que los sistemas democráticos deben dar buenos resultados. La gente espera que sus dirigentes permitan las condiciones necesarias para vivir de manera segura, para tener empleos bien pagados, para disfrutar de buenos sistemas educativos y de salud, contar con buenos medios de transporte, etcétera.
De esa manera, lo correcto es entender que las elecciones son el inicio solamente de un largo camino. La política democrática está llamada a trabajar en la calidad de vida de las personas. Ojalá nadie lo olvide. No cabe duda que viviremos un intenso año 2024. Que sea para bien.
El objetivo del Diplomado Argumentación Jurídica es que los alumnos desarrollen capacidades argumentativas e interpretativas, logrando aplicarlas en su labor profesional al redactar demandas, promover recursos, llevar audiencias orales e interpretar derechos usando la ponderación y la proporcionalidad.
Por razón de mis ocupaciones profesionales y académicas, mis lecturas son principalmente de temas jurídicos, incluyendo sentencias, dictámenes, legislación, precedentes judiciales y desde luego doctrina. Pero siempre procuro reservar las últimas horas del día para lecturas sobre temas no exclusivamente jurídicos. En ese espacio de final de jornada leí muchos y muy buenos libros a lo largo del año 2023. De entre esas lecturas a continuación anoto las 10 obras que me parecieron mejores (dos de ellas son re-lecturas en realidad):
Libros de no ficción.
1. Vaclav Simil, “Cómo funciona el mundo”, editorial Debate. Se trata de un poderoso ensayo, fundamentado en una serie increíble de estadísticas, que nos explica la manera en la que el mundo moderno funciona. La vida humana en el planeta depende en gran medida de lo que aportan los avances científicos que nos permiten producir alimentos y contar con materiales para desarrollar en mejores condiciones nuestra existencia.
2. Johann Hari, “El valor de la atención”, editorial Península. El impacto que han tenido las redes sociales y en general las nuevas tecnologías sobre nuestra capacidad de concentrarnos y desarrollar pensamiento profundo ha sido brutal. El autor nos explica la forma en la que estamos perdiendo nuestra capacidad individual de análisis y comprensión del mundo en el que vivimos, pero también el efecto que a nivel comunitario tienen los medios digitales, sembrando tanta discordia y enfrentamiento tan artificiales entre las personas. Se trata de una poderosa llamada de atención para que mantengamos una visión crítica de las nuevas tecnologías.
3. Trish Hall, “Manual de escritura para persuadir”, editorial Berenice. La autora fue durante muchos años editora de las páginas de opinión del New York Times y a partir de su experiencia nos ofrece una serie de consejos y sugerencias para escribir teniendo siempre algo que decir y de manera persuasiva. Su libro contiene un buen compendio de reflexiones para esa especie de “escritura militante” que debemos desarrollar quienes escribimos artículos de opinión en medios periodísticos.
4. Robert B. Cialdini, “Influencia. La psicología de la persuasión”, editorial HarperCollins (re-lectura). Cialdini es reconocido como uno de los mayores expertos a nivel mundial sobre el tema de la influencia. Este libro lo había leído hace años para preparar un curso de argumentación jurídica que diera cuenta de la manera en la que podemos argumentar para convencer. Me fue de enorme utilidad y disfruté mucho con su re-lectura. Muy recomendable para juristas y no juristas.
5. Otto Granados Roldán, “Viaje a la memoria. Un recuento personal”, editorial Cal y Arena. Otto Granados nos ofrece un conjunto de reflexiones biográficas que dan cuenta de su larga carrera política pero que también demuestran que puede haber políticos que tengan ideas y no meras ocurrencias, que cuenten con una buena formación intelectual e incluso que sepan escribir. Me hizo recordar que no debemos conformarnos con la mediocre clase política de la actualidad, que es una vergüenza pública enorme, incluyendo en primer lugar a los dirigentes del mismo partido en el que militó o milita el autor.
Ficción.
1. John LeCarré, “El espía que surgió del frío”, editorial Booket. LeCarré es considerado como uno de los grandes maestros de las novelas de misterio y de espionaje. Esta breve obra nos sitúa en los escenarios de la Guerra Fría y en un mundo en el que todavía no existían tantos avances tecnológicos para desarrollar tareas de espionaje. Mucho dependía de los contactos personales y de la inteligencia individual, con todo lo bueno y todo lo malo que eso supone. El libro nos mantiene al borde de la silla y el desenlace es magistral e inesperado.
2. Gianrico Carofiglio, “Dudas razonables”, editorial Plata Negra. A Carofiglio lo conocí por su magnífico ensayo “El arte de la duda” publicado por la editorial Marcial Pons, en el que expone las técnicas para el desarrollo de interrogatorios judiciales. Pero resulta que, además de ser un extraordinario jurista, es también un gran novelista y este libro lo demuestra a carta cabal. Una historia de misterio, ambientada en una ciudad italiana y una historia de amor latente que avanza conforme van pasando las páginas de la obra.
3. Michel Houllebecq, “Serotonina”, editorial Anagrama. El autor es el “niño terrible” de las letras francesas. Desde sus clásicas novelas “Ampliación del campo de batalla”, “Plataforma” y “Las particulas elementales”, ha desarrollado un estilo narrativo que no se parece en nada a lo que uno puede observar en el panorama literario contemporáneo. Pero su obra no solamente es rompedora y provocativa, sino que está bien escrita y nos hace reflexionar. Siempre lo hace, además, desde transfondos humanos poblados de desolación y desesperanza.
4. Don Winslow, “El poder del perro”, editorial HarperCollins (re-lectura). Winslow nos dibuja una historia que se parece mucho a la historia del Cártel de Sinaloa, con figuras que evocan a narcotraficantes como el Chapo Guzmán y las redes de crimen organizado que trabajan a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. El autor utiliza una forma de narración durísima, con descripciones sin anestesia de hechos de violencia. Un recordatorio del daño que le hacen a las sociedades de nuestros días esas mafias horrendas de la criminalidad organizada. Se trata del primer volumen de la llamada “Trilogía del perro” y que se integra además por las obras “El cártel” y “La frontera”.
5. Héctor Aguilar Camín, “La guerra de Galio”, editorial Cal y Arena. En esta obra el gran novelista e intelectual mexicano Héctor Aguilar Camín nos cuenta la historia de varios hechos relevantes de la política mexicana de los años 70 del siglo pasado. Principalmente nos relata la historia del golpe al periódico “Excélsior” cuando era dirigido por Julio Scherer García y de la guerrilla mexicana de esa época, perseguida a sangre y fuego por los gobiernos de turno. Pero quizá lo más notable del libro sean las historias de amor que pueblan sus páginas y sus inolvidables personajes, desde Carlos García Vigil hasta Galio Bermúdez, pasando por Mercedes Biedma, Oralia Ventura y Octavio Sala. Hace un tiempo me hice el propósito de releer esta novela al menos una vez al año y 2023 no fue la excepción.
Otras obras destacables de entre mis lecturas del 2023:
Pascal Bruckner, “Un instante eterno. Filosofía de la longevidad”, editorial Siruela.
Giorgio Manganeli, “Amore”, editorial Siruela (re-lectura).
Philip Roth, “Las némesis”, editorial Random House.
Héctor Abad Faciolince, “El olvido que seremos”, editorial Alfaguara.
Emma Sue Prince, “Las siete habilidades para el futuro (y el presente)”, editorial Empresa Activa.
Sue Donalson y Will Kymlicka, “Zoopolis. Una revolución animalista”, editorial Errata Naturae.
Fernando Vallespín y Máriam M. Bascuñán, “Populismos”, editorial Alianza.
Jan-Werner Müller, “¿Qué es el populismo?”, editorial Grano de Sal.
Pablo de Lora, “Lo sexual es político (y jurídico)”, editorial Alianza.
Jorge Herralde, “Un día en la vida de un editor”, editorial Anagrama.