El objetivo del curso Especialista Certificado Razonamiento Probatorio es que los alumnos puedan aplicar y ejercer mejor el derecho mediante un entendimiento racional de todo el proceso probatorio en el ámbito jurisdiccional. Dominar los elementos epistemológicos para resolver cuestiones de valoración de prueba en los procesos judiciales. Mejorarás sus destrezas de litigación para ganar asuntos con la correcta probanza de determinados hechos y supuestos.
Está empezando un año en el que México tendrá que enfrentar varios problemas de gran entidad. No solamente tendremos el proceso electoral más grande de la historia, sino que también seremos testigos de la batalla por la elección presidencial en los Estados Unidos. Llegamos al 2024 con los mismos problemas endémicos que llevamos décadas arrastrando. Esperemos que el año que comienza traiga consigo mejores noticias. Ojalá logremos lo siguiente:
1. Que el debate público discurra con menos insultos y descalificaciones. Se vale disentir, se vale tener puntos de vista diferentes o incluso opuestos, sin que por ello se nos olvide que todos vamos en el mismo barco y que estamos obligados a convivir. La democracia supone el reconocimiento de la pluralidad y el espacio del disenso. Necesitamos entre todos hacer un debate público más constructivo y menos proclive al adjetivo descalificador, incluyendo el agreste debate que se desarrolla en las redes sociales.
2. Que la política de bajo nivel ocupe menos espacio y hablemos más de las políticas públicas que van a sacar adelante al país. ¿Cómo elevamos el nivel educativo de nuestros niños? ¿cómo invertimos más en innovación y desarrollo? ¿cómo disparamos el crecimiento de zonas estratégicas? ¿cómo multiplicamos los empleos bien remunerados en el sector formal de la economía? ¿cómo mejoramos los servicios de salud que recibe la población? Esas son las preguntas importantes que hay que intentar contestar, en vez de seguir encerrados en los dimes y diretes de nuestra pequeña clase política.
3. Que el combate a la delincuencia sea más eficaz. Con tasas del 98% de impunidad, es obviamente mucho lo que se puede mejorar en la persecución de los delincuentes y en la prevención de los delitos. En eso la mayor responsabilidad la tienen los gobiernos locales. El 92% de todos los delitos que se cometen en México son competencia de las autoridades estatales y municipales: ahí es donde debemos mejorar.
4. Que cuidemos la economía. Quizá los más jóvenes no se acuerdan, pero México ha sufrido varias crisis económicas (1982, 1987, 1994) que nos deberían hacer valorar la fortaleza que ha tenido la economía mexicana en los años recientes; mantener finanzas públicas sanas, hacer un esfuerzo de contención de la deuda pública y mantener a raya el déficit mientras generamos incentivos para la inversión, es algo que nos interesa a todos y que debemos tener como propósito compartido para el 2024. Tenemos la ventaja geográfica de la vecindad con Estados Unidos. Ojalá la sepamos aprovechar para disparar el crecimiento interno.
5. Que la noticia sea la cultura y no los muertos. México tiene un enorme acervo cultural: arquitectura, gastronomía, paisajes naturales, riquezas biológicas por su gran biodiversidad, literatura, muralismo. De eso deberíamos hablar más. La cultura ha demostrado una gran resistencia a todas las crisis y a todos los cambios de gobierno. La fortaleza espiritual de los mexicanos se finca en siglos de reflexiones compartidas y aprendizajes realizados. A veces no le damos la importancia debida a esa parte del país y nos fijamos más en la noticia del día, que suele ser tan efímera como irrelevante.
6. Que sea un año de muchas y buenas lecturas. Hacer de México un país de lectores es un propósito en el que todos debemos sumar. Quienes hayan visto el documental sobre Bill Gates en Netflix se habrán percatado de la enorme relevancia que la lectura tiene en la vida de ese genio de la computación y lo mucho que nos puede ayudar a desarrollar la imaginación y el talento de nuestros jóvenes. Apostemos a los libros y no a las pistolas.
7. Que aprovechemos cada mes, cada semana, cada día y cada minuto del año. El tiempo es la mayor riqueza que tenemos y es, paradójicamente, algo que no se puede comprar con dinero. Cada año nos espera con los mismos 525,600 minutos a todos nosotros. La forma en la que vamos a aprovechar ese tiempo de vida es algo que no está escrito: depende de nuestros deseos y de nuestras voluntades. Pero que nadie se equivoque: el tiempo que malgastamos nunca vuelve. Hay que hacer que cada momento cuente, que tengamos experiencias relevantes y que sea un año, el que está a punto de iniciar, memorable por las mejores razones posibles. Felicidades para todos.
10 razones para estudiar una Maestría en Juicio de Amparo
La Maestría en Amparo se dirige a abogados que desean especializarse en el estudio y aplicación de este medio de control constitucional y convencional. El programa se distingue por su metodología de enseñanza teórica-práctica, la cual se desarrolla a través del análisis de sentencias y casos prácticos.
Estudiar una maestría en juicio de amparo puede ofrecer una serie de beneficios y oportunidades profesionales. El diseño que tiene el juicio de amparo lo hace de conocimiento indispensable para todos los abogados mexicanos, con independencia de nuestra rama de especialización.
Aquí hay algunas de las mejores razones para considerar realizar este tipo de estudios de posgrado:
1. Especialización en Derecho Constitucional:
La maestría en juicio de amparo te brindará una especialización en derecho constitucional, permitiéndote profundizar en aspectos específicos relacionados con la protección de derechos fundamentales y la interpretación de la Constitución. El derecho constitucional es la base del resto del ordenamiento jurídico, dado que la Constitución condiciona la validez y la forma en la que deben ser interpretadas todas las normas jurídicas que están vigentes en México.
Obtendrás un conocimiento avanzado y detallado sobre el juicio de amparo, una figura legal clave que tiene un alto grado de complejidad. En los años recientes, el amparo ha ido adquiriendo una complejidad importante, ya sea como consecuencia de su regulación legislativa como por efecto de la interpretación que de sus principales figuras han hecho los tribunales federales.
3. Habilidades de Litigio Avanzadas:
Estudiando una Maestría en Juicio de Amparo desarrollarás habilidades avanzadas de litigio y argumentación jurídica, lo que te permitirá representar eficazmente a clientes en casos de amparo y situaciones legales complejas.
4. Perspectiva Internacional:
La protección de los derechos humanos es una tarea que México comparte con otros países. En una Maestría en Juicio de Amparo tendrás la oportunidad de asomarte a lo que están haciendo en jurisdicciones extranjeras para tener instrumentos procesales que sean eficaces en la lucha contra la arbitrariedad y con el objetivo de tutelar la dignidad humana.
Una maestría en juicio de amparo puede abrir puertas a diversas oportunidades profesionales, como trabajar en bufetes especializados, en el ámbito académico, en organismos gubernamentales, o incluso como consultor jurídico en empresas. Sobre todo, una Maestría en Juicio de Amparo es una de las mejores cartas de presentación para la carrera profesional en el Poder Judicial de la Federación.
6. Entendimiento Completo del Sistema Jurídico:
Obtendrás un entendimiento completo del sistema jurídico y las relaciones entre los distintos niveles de gobierno, lo cual es esencial para el ejercicio profesional del derecho.
7. Contribución a la Justicia Social:
Al especializarte en el juicio de amparo puedes contribuir significativamente a la justicia social al proteger los derechos de los individuos y abogar por la igualdad y equidad. Como sabes, en México todavía existen actos arbitrarios que afectan a los derechos fundamentales de las personas. Para defenderlos la mejor herramienta es precisamente el juicio de amparo.
8. Desarrollo de Redes Profesionales:
Durante el programa de Maestría tendrás la oportunidad de establecer contactos con profesionales y expertos en el campo del juicio de amparo, lo que puede ser valioso para tu carrera a largo plazo.
Con una formación avanzada en juicio de amparo, estarás mejor equipado para abordar casos legales complejos y desafiantes, ya que habrás adquirido conocimientos específicos y habilidades analíticas avanzadas.
10. Potencial de Investigación y Docencia:
Una maestría puede prepararte para que destaques en la investigación y en la docencia en instituciones educativas, permitiéndote compartir tu conocimiento con las generaciones futuras de profesionales del derecho.
Taller de escritura para abogados on demand. Bajo la guía del Dr. Miguel Carbonell, los alumnos conocerán los elementos para escribir de manera correcta, respetando reglas de puntuación, ortografía y redacción. Asimismo, obtendrán consejos útiles para iniciar el proceso de creación de un documento escrito y poder plasmar sus ideas, argumentos y puntos de forma clara y ordenada.
Mejorar su comprensión como lector implica una combinación de estrategias de lectura activa, pensamiento crítico y práctica continua. A continuación te comparto algunas sugerencias que me han sido útiles para mejorar mi nivel de comprensión lectora y que hemos también difundido entre la comunidad académica del Centro de Estudios Jurídicos Carbonell con buenos resultados:
1. Vista previa del texto:
Antes de profundizar en el material que vas a leer, revisa los títulos, subtítulos y cualquier elemento visual. Al hacerlo obtendrás una visión general de la estructura del libro o texto que vayas a leer y de las ideas principales que contiene.
2. Establece un propósito para la lectura:
Aclara el motivo de tu lectura. Ya sea para entretenimiento, información o aprendizaje, tener un propósito te ayuda a abordar el texto con la mentalidad adecuada. Generalmente, en el caso de quienes tenemos formación jurídica, leemos por cuestiones profesionales, pero también por el gusto y el disfrute que implica una lectura, que siempre nos proporciona aprendizaje.
3. Toma notas:
Mientras vas avanzando con tu lectura, es recomendable anotar los puntos clave, los detalles importantes y tus pensamientos mientras lees. Esto no sólo ayuda con la retención sino que también proporciona una referencia para una revisión posterior.
4. Hacer preguntas:
Formula preguntas mientras vas leyendo. Esto involucra tu mente y fomenta el pensamiento activo. Si hay algo en el texto que no está claro, haz preguntas para generar una comprensión más profunda y busca respuestas fuera del texto. Las preguntas que se desprendan de una lectura pueden indicarte un camino para profundizar en tu aprendizaje.
5. Haz pausas y reflexiona:
Tómate descansos breves durante la lectura para reflexionar sobre lo que has avanzado y lo que has aprendido o para conectar nueva información con el conocimiento existente. Esta pausa le permite a tu cerebro procesar y consolidar información. Las lecturas necesitan ser “digeridas” y esas pausas te ayudarán a lograrlo.
6. Visualizar:
Para entender mejor un texto, a veces sirve crear imágenes mentales de los conceptos o eventos descritos en él. La visualización puede ayudar a la comprensión y la retención. Conforme vayas leyendo, asocia el contenido de la lectura con alguna imagen alusiva o con algo que hayas encontrado fuera del texto.
7. Resumir:
Resume periódicamente los puntos principales de lo que has leído. Esto ayuda a reforzar su comprensión y resalta cualquier área en la que puedas necesitar regresar y revisar. Además, si se trata de un texto que te hayan encargado en la escuela, los resúmenes son la mejor forma de recordarlo para un examen o una exposición en clase.
8. Identificar ideas clave:
Concéntrate en identificar las ideas principales del texto y los detalles de apoyo de tales ideas que se encuentran en el propio texto. Comprender la estructura de lo que expone el autor y entender la forma en la que desarrolla la jerarquía de la información puede ayudarte a la mejor comprensión de lo que estás leyendo.
9. Supervisa tu comprensión:
Presta atención a si está comprendiendo sobre la lectura que estás haciendo. Si encuentras que tu mente divaga o se confunde, haz una breve pausa y reevalúa lo que llevas avanzado y lo que has podido comprender. Puede resultar útil releer o desglosar pasajes complejos. Separa las ideas y analízalas una por una.
10. Utiliza pistas de contexto:
La información contextual puede proporcionar pistas sobre el significado de palabras o conceptos desconocidos. A veces es necesario prestar atención al texto circundante para ayudar en la interpretación de lo que leemos, lo cual a su vez nos permitirá lograr una comprensión cabal de su contenido.
11. Discutir con otros:
Participa en debates sobre lo que has leído. Explicar conceptos a otros o escuchar diferentes perspectivas puede profundizar su comprensión y exponerlo a nuevos conocimientos es algo muy útil. Te darás cuenta que el mismo texto, leído por varias personas, se presta a distintas interpretaciones y formas de ser entendido.
12. Lee activamente:
Interactúa activamente con el texto. Resalta o subraya pasajes clave, haz preguntas y establece conexiones con tus propias experiencias o conocimientos previos. A mí me encanta leer siempre con un plumón en la mano, listo para subrayar los pasajes más importantes o que más me gusten. En algunos libros uso “post-it” para separar las páginas más importantes.
13. Leer material diverso:
Siempre es buen y recomendable leer una variedad de géneros y temas que nos expongan a diferentes estilos y perspectivas de escritura, lo que mejora nuestra capacidad de comprensión en general. Para los abogados, además, el tener en cuenta varios géneros literarios (tanto de ficción como de no ficción) es casi obligatorio, para tener ideas claras sobre el mundo en el que vivimos y ampliar nuestros horizontes culturales.
14. Practica la atención plena:
Minimiza las distracciones y practica la atención plena mientras lees. Estar completamente presente en el momento te ayuda a concentrarte y absorber información de manera más efectiva. Eso implica apagar los dispositivos digitales y sumergirte por completo en lo que estás leyendo. Siempre es mejor buscar una atmósfera lo más silenciosa posible.
15. Retarte a ti mismo:
De vez en cuando es bueno buscar material de lectura que esté ligeramente por encima de nuestro nivel de comodidad. Esto sirve para estimular nuestro crecimiento intelectual y mejorar nuestra capacidad para abordar textos más complejos.
Finalmente, no olvides que mejorar la comprensión lectora es un proceso gradual que se desarrolla con el tiempo y que requiere una práctica constante. Debes ser paciente contigo mismo y reflexionar continuamente sobre tus hábitos de lectura para identificar áreas de mejora. Pero sobre todo, procura disfrutar cada momento de lectura, que es una de las mejores formas de ser una persona culta y de estimular tu mente.
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El 2024 será para México un año eminentemente electoral en su primera mitad y político en la segunda. Durante los primeros meses del año asistiremos al muy conocido espectáculo de las campañas electorales, que cada vez parecen tener menos nivel de debate y de contraste de ideas, y son más un show mediático y un concurso de ocurrencias.
Lo que estará en juego es considerable: la presidencia de la República, los 628 escaños del Congreso de la Unión (500 diputaciones y 128 senadurías), elecciones para diputaciones locales en 31 entidades federativas (sumando 1,098 cargos), elecciones de ayuntamientos en 29 estados y de alcaldías en la Ciudad de México (un total de 1,803 cargos), y comicios para elegir 9 gubernaturas incluyendo la muy relevante de la capital de la República.
Todos esos cargos públicos representativos serán electos por un universo amplísimo de votantes. Se estima que la lista nominal de electores llegará a los 98 millones de ciudadanos, de los cuales 50.2 millones serán mujeres y 46.4 hombres. El voto femenino será decisivo. La presencia de un número muy alto de candidaturas encabezadas por mujeres es una excelente noticia y debería generar un contexto de deliberación de mayor calidad durante la contienda electoral y mejores políticas públicas cuando esas mujeres ya estén en el ejercicio del poder.
Ahora bien, el costo electoral sigue siendo bastante alto. Las elecciones del 2024 costarán unos 37 mil millones de pesos, de los cuales unos 10 mil millones serán para el financiamiento a los partidos políticos. Por más que se ha señalado la necesidad de disminuir ese costo, no se han visto esfuerzos tangibles en ese sentido. Seguimos tirando carretadas de dinero en financiar partidos satélites que poco o nada aportan a la democracia mexicana.
Entre los días 15 y 22 de febrero los candidatos a cargos federales quedarán registrados formalmente, si bien es cierto que en los tiempos tan adelantados de la política mexicana ya hoy sabemos los nombres de quienes buscarán vivir (o seguir viviendo) del dinero de nuestros impuestos. Será muy interesante observar las dinámicas políticas regionales y locales. No todo será la competencia por la silla presidencial.
El Presidente AMLO llega con buenos números de popularidad al final de su sexenio (65% de aprobación) pero no tan lejos de los que tenían a la misma altura de sus respectivos mandatos Vicente Fox (56% de aprobación) y Felipe Calderón (58%) de aprobación. De hecho, luego de 56 meses de gobierno AMLO tiene la misma tasa de popularidad que tenía Ernesto Zedillo (65%). Todos parecen muy populares cuando están en el poder, pero una vez que dejan la Presidencia parece que algún conjuro los convierte en los villanos favoritos. Carlos Salinas de Gortari tenía una aprobación del 74% al final de su gobierno y luego tuvo que salir del país durante varios años.
Un tema que debería llamar la atención es el “envejecimiento” de nuestra clase política. Las dos principales aspirantes a la Presidencia de la República tienen más de 60 años. Salinas de Gortari fue Presidente a los 40 años; Ernesto Zedillo a los 43 años; Felipe Calderón a los 44; Enrique Peña Nieto a los 46. ¿Qué nos dice de nuestra clase política y de su incapacidad de renovación el hecho de que tener tantos políticos de edad tan avanzada queriendo llegar a ejercer cargos públicos para los que se requiere tanta energía y capacidad de trabajo? Claro que la política de México parece un jardín de niños si consideramos que la Presidencia de los Estados Unidos se jugará muy probablemente entre dos hombres de más de 80 años.
Pero lo más preocupante no es la avanzada edad de los contendientes, sino lo viejo de su discurso. No ilusionan a nadie. No traen ideas nuevas. No se atreven a proyectar a México hacia el futuro, ni siquiera a nivel de promesas electorales. Unos de plano renuncian a cualquier innovación y prometen continuidad absoluta respecto del actual gobierno (lo cual debería de ser preocupante en temas como seguridad pública, militarización o combate a la corrupción). Otros carecen de credenciales que nos permitan creer en sus palabras huecas y en sus promesas vanas: ni han hecho ni parecen capaces de hacer nada que sea disruptivo.
Quizá las mejores opciones estén en la política local. Habrá que estar pendientes de las elecciones estatales. Allí se juega, en realidad, el futuro político del país. No lo olvidemos.
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El inicio de un nuevo año es el mejor momento para diseñar nuestras metas y deseos para los próximos 12 meses. Muchas personas se proponen en estas fechas ser mejores lectores o aumentar la cantidad de libros que leen cada año. Es un meta que tenemos miles y miles de personas. Pero para poder materializarla hay que esforzarse y no dejar nada al azar.
Leer más libros durante el próximo año requiere una combinación de buena planificación, adecuada gestión del tiempo y el compromiso consciente para cultivar un entorno favorable a la lectura.
Te comparto algunos consejos prácticos que me han servido en el pasado y que seguramente te podrán ayudar a lograr ese gran objetivo:
1. Establece una meta de lectura:
Define desde el inicio del año una meta de lectura realista pero desafiante: una cantidad de libros leídos que te signifique un reto. Considera factores como tu velocidad de lectura actual, la duración de los libros que disfrutas y el tiempo que puedes dedicar de manera realista a la lectura.
2. Crea una lista de lectura:
Haz una lista de los libros que quieres leer. Tener una lista (pre)seleccionada puede ayudarte a mantenerse concentrado y motivado. Incluye una combinación de géneros y temas para mantener el interés. La lista no tiene que resultar una camisa de fuerza, sino una simple guía para ir viendo lo que llevas y lo que sigue en tus planes de lectura. Date la libertad de cambiarla y ajustarla conforme vayas avanzando a lo largo del año y de acuerdo a lo que tus intereses del momento te dicten.
3. Prioriza el tiempo de lectura:
Programa tiempo dedicado a la lectura en tu rutina diaria o semanal. Cualquier momento del día puede servir, dependiendo de tus ocupaciones y de tu disponibilidad de tiempo: se puede leer durante la hora del almuerzo, antes de acostarse o en cualquier otro momento que resulte mejor para cada persona. Eso sí: procura tratarlo como una parte no negociable de tu agenda.
4. Limita el tiempo frente a la pantalla:
Si quieres aumentar el tiempo dedicado a la lectura, tendrás que quitárselo a otras ocupaciones. Una de ellas, bastante obvia, consiste en reducir el tiempo de permanencia que pasamos frente a nuestros dispositivos digitales, especialmente en las redes sociales y la televisión. Redirige ese tiempo hacia la lectura. Considera establecer períodos específicos durante el día para una lectura concentrada y sin distracciones, considerando lo que ya programaste de acuerdo al punto anterior.
5. Adonde vayas, llévate un libro:
Lleva un libro contigo dondequiera que vayas. Es la manera de asegurarte que puedas aprovechar esos breves espacios de tiempo en lo que hacemos alguna fila, nos estamos transportando o tenemos algún rato de descanso para leer algunas páginas.
6. Pruebe audiolibros o libros electrónicos:
Cada persona debe encontrar sus propios hábitos de lectura. Un lector es diferente a otro. No hay fórmulas universales de lectura. Si te resulta difícil dedicar tiempo a la lectura tradicional, considera incorporar audiolibros o libros electrónicos a tu rutina de lector. Puedes escuchar audiolibros mientras conduces tu coche, haces un viaje, estás haciendo ejercicio o realizas las tareas del hogar.
7. Únete a un grupo de lectura:
Ser parte de un club de lectura o un grupo de lectura puede brindar responsabilidad y motivación. Incluso añade un sentido de cierto “deber” para no quedarse atrás respecto del avance que logra el conjunto del grupo. Además, hablar sobre libros con otras personas también mejora nuestra experiencia de lectura y nos expone a diferentes perspectivas sobre el contenido de cada libro. Escuchar a otras personas hablar de un libro que estamos leyendo o acabamos de leer es una experiencia enriquecedora y que nos ayuda a ser lectores más atentos.
8. Mezclar ficción y no ficción:
En lo personal, me gusta tener varios libros en mi mesita de noche, de modo que dependiendo del día y de mi estado de ánimo puede pasar de un género a otro de forma rápida y sencilla. Creo que es muy recomendable ampliar nuestras opciones de lectura, de forma que dividamos nuestra dedicación como lectores a libros de ficción y libros de no ficción. Esto no sólo mantiene nuestro interés lector, sino que también te permite explorar diferentes géneros y obtener diversos conocimientos.
9. Sigue tu progreso:
Me gusta llevar un registro por escrito de las lecturas que voy terminando a lo largo del año. Mantener un registro de los libros que hemos leído y del progreso que alcanzamos como lectores es muy motivante y además a mantener el rumbo que nos fijamos al inicio del año.
10. Elimina distracciones:
Para ser mejores lectores hay que generar una atmósfera apropiada. Crea tu propio espacio de lectura, un espacio que te resulte tranquilo y cómodo. Minimiza las distracciones para maximizar tu concentración y procura que ese entorno sea un elemento que permita potencializar el disfrute de la lectura.
11. Recompénsate:
Celebra los hitos y logros en ese maravilloso viaje personal de lector que inicias en el arranque del año. Cada determinado periodo de tiempo o conforme logres alguna meta significativa en tu plan de lectura, regálate algo especial que sirva como un (auto)reconocimiento para mantener la motivación.
12. Sé Flexible:
En el mundo en el que nos tocó vivir, a todos nos queda claro que la vida puede ser impredecible, sobre todo si habitas en países como México u otros de América Latina; es nos obliga a ser flexibles respecto a nuestros objetivos de lectura. Si pierdes un día de lectura o alguna meta se retrasa, no hay que ser demasiado duros con nosotros mismos. Supera el bache, ajusta tu horario y continúa avanzando.
Ser mejor lector es algo que está a tu alcance. La clave es la constancia. Considero que los anteriores consejos te pueden servir, pues tienen como objetivo el hacer de la lectura una prioridad. De esa forma, es muy probable que logres tus metas como lector y aumentes de manera significativa el número de libros que vas a poder leer a lo largo del 2024. Te deseo, en esa tarea, el mayor de los éxitos.
Diplomado en Derecho Constitucional con clases totalmente grabadas por los maestros más destacados en el ámbito de la judicatura y la academia. El resultado es una combinación entre teoría y práctica sobre los principios constitucionales, los derechos fundamentales y la división de poderes contemporánea.
Termina el año 2023, el primero en el que casi en todo el mundo se pudo dejar atrás la emergencia sanitaria de la pandemia por COVID-19. Quedan, eso sí, sus efectos económicos y sociales, su enorme impacto en los procesos educativos de millones de niñas y niños alrededor del mundo, así como los efectos en la salud mental de muchas personas.
Se asoma ya el año 2024, que será muy interesante para quienes observamos y comentamos la llamada “esfera pública deliberativa”.
1. 2024: un año de competencias electorales.
El próximo año estará marcado por diversas contiendas electorales que supondrán enormes tensiones dentro y fuera de México. Desde luego, nosotros tendremos que enfrentar un proceso electoral de enorme complejidad, en el que estaremos eligiendo a nuestras autoridades federales y locales para el próximo año. Aunque la elección más visible es la presidencial, lo cierto es que se juega mucho el país en la renovación completa de las dos Cámaras del Congreso de la Unión, de las gubernaturas, la jefatura de la Ciudad de México y miles de gobiernos municipales.
Pero también tendremos que estar pendientes de las elecciones en otros países, que por su cercanía geográfica o por los vínculos económicos que tenemos con ellos nos van a afectar de manera directa. Me refiero en primerísimo lugar a la elección presidencial en los Estados Unidos.
El escenario de una posible victoria de Donald Trump es preocupante. Las encuestas señalan que la contienda entre Trump y el Presidente Biden será muy cerrada y probablemente termine decidiéndose por unos pocos miles de votos en los llamados “battleground states” (los estados en los cuales las encuestas están más cerradas y en los que la balanza se puede inclinar hacia cualquier lado). Las proyecciones electorales le dan a Trump un 33% de posibilidades de recuperar la Casa Blanca. Que ambos candidatos tengan cerca de 80 años de edad cada uno debería llevarnos a la pregunta sobre la capacidad de renovación de la clase política y sobre lo que han hecho o han dejado de hacer las nuevas generaciones, en vista de que siguen gobernando el mundo personas que quizá ya deberían de estar gozando de su etapa de jubilación y viendo crecer a sus nietos.
¿Respecto a nuestra situación política mexicana, ya hemos pensado lo que implicaría un segundo gobierno de Trump al otro lado de la frontera, teniendo que dialogar y llegar a acuerdos con un gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez? No cabe duda que México necesitará emplear a fondo a su legendario y muy bien formado servicio exterior para encontrar ventajas y puntos de consenso ante un escenario tan complejo como ese.
Más allá de México y Estados Unidos, habrá elecciones en más de 70 países cuya población suma más de 4 mil millones de personas. No todos esos procesos electorales estarán organizados conforme a los estándares mínimos aceptables ni seguramente producirán los mejores resultados, pero queda como consuelo el hecho de que la vía electoral sigue siendo (al menos en el discurso político), la única que dota de legitimidad a los gobiernos. No es poco.
Veremos elecciones en el país más poblado del mundo: la India (el Presidente Narendra Modi busca la reelección), pero también en Rusia (otro caso de intento de permanencia en el poder, ahora con Vladimir Putin) y en Reino Unido (el largo dominio de gobiernos conservadores puede terminar si es que finalmente se logra la victoria del laborismo, tal como anticipan algunas encuestas).
2. Las candidaturas “anti-sistema”.
Debe de preocuparnos, en ese escenario electoral de alcances globales, el surgimiento de candidaturas “extra-sistema” que se representan a sí mismas como ajenas a la política tradicional pero que acaban reproduciendo los peores vicios de la clase política tradicional a la que buscan desplazar. La pregunta que debemos hacernos es por qué millones de ciudadanos prefieren dar un salto al vacío votando por candidaturas extremistas (lo mismo en Argentina que en Holanda o Italia) para expresar su descontento con lo que la democracia liberal les ofrece.
La sombra del populismo no ha parado de crecer en los años recientes y casi se ha incorporado ya como una parte más del panorama político en muchos países, ya sea en sus versiones de populismos de derecha o de izquierda. Hay quienes sostienen, con visible preocupación, que las políticas populistas socavan los fundamentos de las democracias constitucionales, buscan exterminar el pluralismo y construyen discursos contrarios a principios tan básicos como la independencia judicial o la libertad de prensa.
Todo sistema democrático requiere de un pluralismo ideológico que siempre es sano y que revitaliza las opciones de los votantes. Poder elegir entre un amplio abanico de opciones es algo positivo y alentador para los sistemas democráticos. El problema es cuando ese pluralismo permite la aparición de opciones que son frontalmente contrarias a la lógica del sistema democrático.
Quizá sirva volver a leer a autores como Norberto Bobbio (en sus libros “El futuro de la democracia” o “Teoría general de la política”) para apreciar el grado con el que debemos cuidar a nuestras democracias, que tanto trabajo ha costado construir.
3. El papel de la economía.
A todo lo anterior hay que sumar las incertidumbres de una economía mundial todavía atenazaba por una inflación desbocada y que no se ha recuperado del todo del impacto de la pandemia. Sabemos que las condiciones económicas influyen mucho en los resultados electorales. Hay que ver en qué condiciones llegamos a la elección presidencial mexicana y también cómo la economía podrá avalar (o no) un segundo mandato para Joe Biden.
No cabe duda que la situación económica jugó un papel central en el desenlace de la reciente elección presidencial en Argentina, en la que se enfrentaron dos modelos radicalmente distintos de entender el papel del Estado en la economía y de proponer reformas para que el país pueda salir adelante.
Algunas proyecciones como las del Foro Económico Mundial señalan que las economías de América Latina tendrán un crecimiento del 2.1% en 2024, lo que nos pone por debajo del crecimiento del 6.1% de la India, del 5.2% de China o del 3.8% que se espera para los países del África subsahariana.
Necesitamos que esos datos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mejoren. Para ello necesitamos invertir más en investigación y desarrollo, mejorar nuestros sistemas de formación educativa, promover la innovación, fomentar los hábitos de lectura desde edades tempranas y, sobre todo, asegurar las condiciones del Estado de derecho para atraer a las inversiones extranjeras que ayudan a crear empleos y contribuyen de manera decisiva al desarrollo de los países.
4. La defensa de los valores democráticos.
Sabemos que no puede haber democracia sin elecciones libres y sin que se respete el sentido del voto ciudadano. Pero también es cierto que los sistemas democráticos deben dar buenos resultados. La gente espera que sus dirigentes permitan las condiciones necesarias para vivir de manera segura, para tener empleos bien pagados, para disfrutar de buenos sistemas educativos y de salud, contar con buenos medios de transporte, etcétera.
De esa manera, lo correcto es entender que las elecciones son el inicio solamente de un largo camino. La política democrática está llamada a trabajar en la calidad de vida de las personas. Ojalá nadie lo olvide. No cabe duda que viviremos un intenso año 2024. Que sea para bien.
El objetivo del Diplomado Argumentación Jurídica es que los alumnos desarrollen capacidades argumentativas e interpretativas, logrando aplicarlas en su labor profesional al redactar demandas, promover recursos, llevar audiencias orales e interpretar derechos usando la ponderación y la proporcionalidad.
Por razón de mis ocupaciones profesionales y académicas, mis lecturas son principalmente de temas jurídicos, incluyendo sentencias, dictámenes, legislación, precedentes judiciales y desde luego doctrina. Pero siempre procuro reservar las últimas horas del día para lecturas sobre temas no exclusivamente jurídicos. En ese espacio de final de jornada leí muchos y muy buenos libros a lo largo del año 2023. De entre esas lecturas a continuación anoto las 10 obras que me parecieron mejores (dos de ellas son re-lecturas en realidad):
Libros de no ficción.
1. Vaclav Simil, “Cómo funciona el mundo”, editorial Debate. Se trata de un poderoso ensayo, fundamentado en una serie increíble de estadísticas, que nos explica la manera en la que el mundo moderno funciona. La vida humana en el planeta depende en gran medida de lo que aportan los avances científicos que nos permiten producir alimentos y contar con materiales para desarrollar en mejores condiciones nuestra existencia.
2. Johann Hari, “El valor de la atención”, editorial Península. El impacto que han tenido las redes sociales y en general las nuevas tecnologías sobre nuestra capacidad de concentrarnos y desarrollar pensamiento profundo ha sido brutal. El autor nos explica la forma en la que estamos perdiendo nuestra capacidad individual de análisis y comprensión del mundo en el que vivimos, pero también el efecto que a nivel comunitario tienen los medios digitales, sembrando tanta discordia y enfrentamiento tan artificiales entre las personas. Se trata de una poderosa llamada de atención para que mantengamos una visión crítica de las nuevas tecnologías.
3. Trish Hall, “Manual de escritura para persuadir”, editorial Berenice. La autora fue durante muchos años editora de las páginas de opinión del New York Times y a partir de su experiencia nos ofrece una serie de consejos y sugerencias para escribir teniendo siempre algo que decir y de manera persuasiva. Su libro contiene un buen compendio de reflexiones para esa especie de “escritura militante” que debemos desarrollar quienes escribimos artículos de opinión en medios periodísticos.
4. Robert B. Cialdini, “Influencia. La psicología de la persuasión”, editorial HarperCollins (re-lectura). Cialdini es reconocido como uno de los mayores expertos a nivel mundial sobre el tema de la influencia. Este libro lo había leído hace años para preparar un curso de argumentación jurídica que diera cuenta de la manera en la que podemos argumentar para convencer. Me fue de enorme utilidad y disfruté mucho con su re-lectura. Muy recomendable para juristas y no juristas.
5. Otto Granados Roldán, “Viaje a la memoria. Un recuento personal”, editorial Cal y Arena. Otto Granados nos ofrece un conjunto de reflexiones biográficas que dan cuenta de su larga carrera política pero que también demuestran que puede haber políticos que tengan ideas y no meras ocurrencias, que cuenten con una buena formación intelectual e incluso que sepan escribir. Me hizo recordar que no debemos conformarnos con la mediocre clase política de la actualidad, que es una vergüenza pública enorme, incluyendo en primer lugar a los dirigentes del mismo partido en el que militó o milita el autor.
Ficción.
1. John LeCarré, “El espía que surgió del frío”, editorial Booket. LeCarré es considerado como uno de los grandes maestros de las novelas de misterio y de espionaje. Esta breve obra nos sitúa en los escenarios de la Guerra Fría y en un mundo en el que todavía no existían tantos avances tecnológicos para desarrollar tareas de espionaje. Mucho dependía de los contactos personales y de la inteligencia individual, con todo lo bueno y todo lo malo que eso supone. El libro nos mantiene al borde de la silla y el desenlace es magistral e inesperado.
2. Gianrico Carofiglio, “Dudas razonables”, editorial Plata Negra. A Carofiglio lo conocí por su magnífico ensayo “El arte de la duda” publicado por la editorial Marcial Pons, en el que expone las técnicas para el desarrollo de interrogatorios judiciales. Pero resulta que, además de ser un extraordinario jurista, es también un gran novelista y este libro lo demuestra a carta cabal. Una historia de misterio, ambientada en una ciudad italiana y una historia de amor latente que avanza conforme van pasando las páginas de la obra.
3. Michel Houllebecq, “Serotonina”, editorial Anagrama. El autor es el “niño terrible” de las letras francesas. Desde sus clásicas novelas “Ampliación del campo de batalla”, “Plataforma” y “Las particulas elementales”, ha desarrollado un estilo narrativo que no se parece en nada a lo que uno puede observar en el panorama literario contemporáneo. Pero su obra no solamente es rompedora y provocativa, sino que está bien escrita y nos hace reflexionar. Siempre lo hace, además, desde transfondos humanos poblados de desolación y desesperanza.
4. Don Winslow, “El poder del perro”, editorial HarperCollins (re-lectura). Winslow nos dibuja una historia que se parece mucho a la historia del Cártel de Sinaloa, con figuras que evocan a narcotraficantes como el Chapo Guzmán y las redes de crimen organizado que trabajan a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. El autor utiliza una forma de narración durísima, con descripciones sin anestesia de hechos de violencia. Un recordatorio del daño que le hacen a las sociedades de nuestros días esas mafias horrendas de la criminalidad organizada. Se trata del primer volumen de la llamada “Trilogía del perro” y que se integra además por las obras “El cártel” y “La frontera”.
5. Héctor Aguilar Camín, “La guerra de Galio”, editorial Cal y Arena. En esta obra el gran novelista e intelectual mexicano Héctor Aguilar Camín nos cuenta la historia de varios hechos relevantes de la política mexicana de los años 70 del siglo pasado. Principalmente nos relata la historia del golpe al periódico “Excélsior” cuando era dirigido por Julio Scherer García y de la guerrilla mexicana de esa época, perseguida a sangre y fuego por los gobiernos de turno. Pero quizá lo más notable del libro sean las historias de amor que pueblan sus páginas y sus inolvidables personajes, desde Carlos García Vigil hasta Galio Bermúdez, pasando por Mercedes Biedma, Oralia Ventura y Octavio Sala. Hace un tiempo me hice el propósito de releer esta novela al menos una vez al año y 2023 no fue la excepción.
Otras obras destacables de entre mis lecturas del 2023:
Pascal Bruckner, “Un instante eterno. Filosofía de la longevidad”, editorial Siruela.
Giorgio Manganeli, “Amore”, editorial Siruela (re-lectura).
Philip Roth, “Las némesis”, editorial Random House.
Héctor Abad Faciolince, “El olvido que seremos”, editorial Alfaguara.
Emma Sue Prince, “Las siete habilidades para el futuro (y el presente)”, editorial Empresa Activa.
Sue Donalson y Will Kymlicka, “Zoopolis. Una revolución animalista”, editorial Errata Naturae.
Fernando Vallespín y Máriam M. Bascuñán, “Populismos”, editorial Alianza.
Jan-Werner Müller, “¿Qué es el populismo?”, editorial Grano de Sal.
Pablo de Lora, “Lo sexual es político (y jurídico)”, editorial Alianza.
Jorge Herralde, “Un día en la vida de un editor”, editorial Anagrama.
Destrezas de litigación y prueba en el nuevo CNPCyF
El objetivo de el Diplomado Argumentación Jurídica es que los alumnos desarrollen capacidades argumentativas e interpretativas, logrando aplicarlas en su labor profesional al redactar demandas, promover recursos, llevar audiencias orales e interpretar derechos usando la ponderación y la proporcionalidad.
El nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 7 de junio de 2023, trae consigo importantes desafíos para la abogacía mexicana. Dentro de los principales retos de dicha normatividad se encuentra la impostergable necesidad de estar listos en las capacidades, destrezas y habilidades que necesitaremos para tener un desempeño óptimo en la metodología de audiencias orales que el Código contempla.
Al respecto, hay que tomar en cuenta lo más básico: en las audiencias orales las partes no podrán leer documentos íntegros, solamente se podrán apoyar en notas o apuntes para hacer sus alegatos y desahogar pruebas (artículo 252 último párrafo). Esto nos indica la necesidad de dominar las técnicas de oratoria y ser capaces además de llevar a cabo buenos interrogatorios y contrainterrogatorios (las reglas de desahogo de la prueba testimonial se encuentran en el artículo 294).
Pero además tendremos que aprender a ser escuetos en nuestras argumentaciones verbales, porque en el proceso familiar el Código señala que solamente se darán 10 minutos para la presentación de los alegatos de apertura y de cierre (ver los artículos 678 y 679). En ese breve plazo, dentro del alegato de apertura, se deberá presentar la teoría del caso, que si está bien trabajada casi siempre va a contener un grado importante de complejidad.
Una teoría del caso integral requiere la aportación de elementos fácticos, elementos normativos y elementos probatorios, los cuales deben ser capaces de dar respuesta a la pregunta: “¿qué pasó?”; dicha respuesta, como es obvio, se debe presentar desde el punto de vista de la parte que está presentando tal teoría del caso. Por supuesto, la respuesta a la pregunta sobre cuya base se debe articular nuestra teoría del caso en buena medida será adecuada si somos capaces de desarrollar una narrativa que permita, a quienes la van a escuchar o leer, advertir que les estamos presentando un relato coherente y verosímil de los hechos materia de la litis.
Respecto del tema probatorio, es importante observar las importantes facultades que el nuevo Código le reconoce a la autoridad judicial. Por ejemplo, basta ver el enorme alcance que el Código le da a las personas juzgadoras en el artículo 262, cuando permite que decreten en todo tiempo, en procedimientos de cualquier naturaleza, las diligencias probatorias que estimen pertinentes. Igualmente, se establece en el Código una facultad muy amplia para que la autoridad jurisdiccional pueda intervenir en el desahogo de la prueba testimonial en materia familiar de acuerdo con el artículo 295 (y de forma más acotada en materia civil, de acuerdo al mismo precepto), pudiendo hacer todo tipo de preguntas a las partes.
Otra cuestión fundamental en materia de razonamiento probatorio tiene que ver con la necesidad de acreditar ciertos requisitos para la admisión de pruebas, en términos de lo que señala el artículo 261, a partir de cuyo mandato se deduce que la autoridad jurisdiccional admitirá las pruebas que resulten pertinentes e idóneas, siempre que guarden relación con los hechos narrados y cumplan con los requisitos del Código. En contra de la admisión o desechamiento de pruebas procede el recurso de apelación que se presente contra la sentencia definitiva (268), tal recurso debe ser resuelto sin reenvío.
Las pruebas se deben ofrecer en los escritos de demanda, contestación de la demanda, reconvención y contestación a la reconvención. En el caso de incidentes, deben ir en el escrito en el que se promuevan y en su contestación si se realiza por escrito, o en el mismo acto si se realiza oralmente en la audiencia respectiva (de acuerdo con el artículo 274).
Las pruebas admitidas y desahogadas en los procesos regidos por el Código deberán ser objeto de las reglas de valoración probatoria que podemos advertir en el artículo 343, el cual se orienta hacia la tendencia moderna de la valoración libre, lógica y basada en la experiencia. Además, el mismo precepto exige que la autoridad jurisdiccional exprese la “motivación racional” a partir de la que se lleva a cabo el ejercicio valorativo de las pruebas desahogadas, tanto respecto a cada una de ellas en lo individual como de forma conjunta y, en su caso, explicando las razones por las que algunas pruebas fueron desechadas.
La valoración libre, lógica y basada en la experiencia, que es -repito- la tendencia moderna en materia de razonamiento probatorio, no impidió sin embargo que el legislador le diera valor probatorio pleno a diversas manifestaciones de la prueba documental, tal como lo establecen los artículos 344 y 345 del Código, por ejemplo. De modo que podemos afirmar que la regla general será la valoración libre y de forma excepcional habrá lo que la doctrina denomina la “prueba tasada”, tal como sucede en los dos preceptos señalados en alusión a la prueba documental.
Como puede ver el lector, el contenido del Código nos convoca a volver a analizar los grandes temas del derecho mexicano y sobre la forma en la que se ejerce la abogacía en México. Los temas que hemos mencionado en los párrafos anteriores relativos a las destrezas de litigación en audiencias orales y el razonamiento probatorio lo ilustran a la perfección. La existencia misma del Código supone ya, de manera inmediata, una invitación para volver a estudiar cuestiones que a lo mejor se habían quedado rezagadas en los últimos años y que necesitaban con urgencia una modernización sustantiva. La tarea es enorme; las expectativas que trae consigo el Código también lo son.
Debemos tener presente que el Código Nacional tiene 20 artículos relativos a su régimen transitorio. Respecto de su contenido, vale la pena destacar que se dispone como fecha máxima de entrada en funcionamiento del Código el 1 de abril de 2027 (artículo transitorio segundo).
Antes de que llegue esa fecha, tanto la Federación como las entidades federativas pueden hacer sus respectivas declaratorias para que, en su ámbito territorial de competencia, entre en vigor el Código. A nivel federal la declaratoria correrá a cargo de ambas Cámaras del Congreso de la Unión, de manera indistinta y sucesiva, previa solicitud del Poder Judicial de la Federación. En las entidades federativas la declaratoria correrá a cargo de cada congreso local, previa solicitud del Poder Judicial de ese estado.
Tanto a nivel federal como local se deberá señalar expresamente la fecha en la que entrará en vigor el Código, sin que entre las declaratorias citadas y la entrada en vigor puedan pasar más de 120 días naturales.
Si se llega a la fecha del 1 de abril de 2027 sin que a nivel federal o en alguna entidad federativa se haya hecho la correspondiente declaración, el Código entrará en vigor de manera automática.
No cabe duda que, con la aprobación y publicación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, estamos ante un momento histórico para el derecho mexicano y frente a uno de los más grandes retos para la abogacía del país de las últimas décadas. Creo que no es exagerado sostener que se trata de la tercera norma de mayor relevancia, de todas las que integran el sistema jurídico mexicano, solamente por detrás de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la Ley de Amparo.
Tenemos que trabajar arduamente entre todos, para que este nuevo código sea una oportunidad de mejoramiento sustantivo de los procedimientos civiles y familiares, que tanta transcendencia tienen en la vida cotidiana de las personas.
En todo caso, la correcta interpretación y aplicación del Código están sujetas a una condición previa que no será fácil de cumplir: que sus normas sean difundidas, leídas y comprendidas. De nosotros depende.
Para abundar en los temas expuestos en este artículo sugiero la lectura de las dos obras siguientes:
Para una descripción general de los procedimientos contemplados en el CNPCyF resulta de enorme utilidad el libro del destacado jurista y profesor de la Escuela Libre de Derecho Erick Mena Moreno, titulado Lecciones de derecho procesal conforme al Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, editorial Centro de Estudios Jurídicos Carbonell AC, México, 2023.
Para un enfoque específico sobre las cuestiones de prueba, se puede encontrar un enfoque muy práctico en el ensayo de los brillantes juzgadores Manuel Valadez Díaz y Karen Flores Maciel, titulado El razonamiento probatorio en el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Probatorios, también publicado por la editorial Centro de Estudios Jurídicos Carbonell AC, México, 2023.
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En los meses y semanas pasados se ha discutido intensamente en México sobre el valor de la independencia judicial, como pilar fundamental del principio de división de poderes que debe caracterizar a cualquier sistema político de democracia constitucional.
Han sido muchas las voces razonadas y razonables que se han levantado en defensa del Poder Judicial de la Federación, frente a los embates provenientes de diversos actores políticos dentro de los poderes ejecutivo y legislativo. Sigue estando pendiente lo que se tendrá que decidir sobre la previsible inconstitucionalidad de la reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial Federal en materia de fideicomisos, contra la que fueron presentados cientos de amparos e incluso alguna acción de inconstitucionalidad. La Suprema Corte, en una atinada decisión del Ministro Javier Laynez, decidió suspender los efectos de tal reforma hasta en tanto no se decida sobre su cuestionada constitucionalidad, lo que quiere decir que los fideicomisos existentes seguirán como hasta antes de la reforma, al menos durante algunos meses más.
Ahora bien, más allá de la discusión sobre el tema específico de los fideicomisos, se ha planteado también por parte del Presidente de la República y de algunos precandidatos electorales la necesidad de emprender una revisión del marco normativo que rige a la jurisdicción federal. No parece que sea un tema que se deba considerar como prioridad en el debate nacional, atendiendo a la situación catastrófica en la que se encuentran otros ámbitos de la República como el de la salud, la educación, el cuidado del medio ambiente o el de la prevención de los delitos. Pero ya sabemos que nuestros políticos se agarran de cualquier excusa para seguir justificando sus quincenas, así sea a costa de distraernos de los temas importantes y urgentes, o a costa de intentar plasmar como textos legales lo que no pasan de ser meras ocurrencias por su escaso o nulo fundamento.
No quiero decir con ello que no se requiera una reforma para el mejoramiento de la justicia mexicana. Claro que dicho mejoramiento es indispensable. Por ejemplo, necesitamos una justicia que se imparta con el apoyo de las nuevas tecnologías, que permitan simplificar procedimientos y acelerar trámites. Lo previsto en materia de justicia digital en el nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, con todo y sus limitaciones, puede ser un ejemplo a seguir.
Además del uso de las nuevas tecnologías, a la justicia mexicana le hace falta contar con suficiencias presupuestales que se le han negado desde hace décadas. Quizá sea momento de incorporar a la Constitución un porcentaje mínimo del presupuesto federal que se destine para el poder judicial o incluso un principio de no regresividad, para que no se busque castigar a las personas juzgadoras -por medio de restricciones presupuestales- por haber tomado decisiones que no sean del agrado de los demás poderes públicos. La garantía presupuestaria es esencial para ejercer de forma independiente la jurisdicción. Ninguna decisión judicial debe ser castigada quitándole recursos al conjunto del órgano. La única forma de revocar una decisión judicial debe ser a través de la presentación de los respectivos recursos legales, tal como están previstos en el ordenamiento jurídico.
Otro tema en el que hay que poner atención es en las condiciones de acceso a la justicia. Los tribunales mexicanos siguen estando lejos de los grupos más vulnerables de la sociedad. Necesitamos esquemas de legitimación procesal más amplios y sencillos, pero también se requieren mayores medios materiales y presupuestales para las defensorías públicas, así como para los servicios periciales que trabajan en apoyo a nuestros tribunales.
La lista de temas que podrían ser objeto de una reforma judicial puede ser tan amplia como se quiera. No tenemos que tenerle miedo incluso a discutir sobre la forma en la que son electos nuestros jueces constitucionales, incluso los de más alto rango, pero sin caer en soluciones que no tienen parangón en el derecho comparado, como lo es la idea de elegir por voto popular a los Ministros de la Suprema Corte. Esa es una de las reformas que, desde mi punto de vista, no se requieren y serían peligrosas. Discutamos más bien de lo sustantivo; es decir, de todo aquello que puede hacer que los tribunales mexicanos trabajen mejor y a mucha mayor velocidad. Lo demás hay que dejarlo para el anecdotario de las ocurrencias, sugiero.
Prólogo al libro de Daniel González publicado por Tirant (2023).
Con el Curso de especialista certificado en el Proceso Penal Acusatorio los alumnos obtendrán un panorama de la teoría del delito y el sistema penal acusatorio enfocado al ejercicio profesional y la oralidad procesal, es la mejor opción para estudiar desde la comodidad de tu casa u oficina, adquiriendo los elementos necesarios para mejorar tu labor profesional en materia penal.
La estructuración de los modernos procesos penales requiere de un conjunto de instituciones cuyo funcionamiento es complejo. Si queremos acercarnos a la verdad (así sea una verdad limitada y contextual, siempre escrita con minúsculas) y a la vez proteger los derechos humanos de las personas involucradas en un procedimiento penal, necesitamos tejer un conjunto de reglas que permitan alcanzar tales objetivos. El proceso penal es hoy en día una realidad construida, que se aleja de los sofismas naturalistas que piensan que el trabajo de los tribunales se puede dar en una suerte de vacío normativo. Nada de eso. El proceso es espacio de regulación y de una intensa legislación que intenta cubrir todos sus ángulos y resolver todos (o la mayor parte de) sus problemas.
Una de las reglas procesales que se han ido desarrollando en la modernidad constituye el objeto de estudio de esta magnífica monografía de Daniel González: los recursos judiciales. La existencia de los recursos añade complejidad a los procesos penales, pero nos recuerda algo esencial: que las personas cometemos errores y que incluso entre quienes cuentan con una formación especializada y altamente técnica, se requiere que existan instancias externas (superiores en la estructura jerárquica de los poderes judiciales) que revisen nuestro trabajo. Enhorabuena por ello.
Ahora bien, una vez que se reconoce la necesidad de tener una serie de recursos que limiten, disminuyan o sirvan para paliar al menos en alguna medida la falibilidad de los seres humanos, lo que ya no resulta tan sencillo es saber cómo insertar esos recursos en una maquinaria tan compleja como lo es el proceso penal moderno, que necesita trabajar a un ritmo frenético para que la justicia sea capaz de llegar a tiempo, dada la relevancia de los derechos e intereses que están en juego.
Hay varias cuestiones que se deben analizar: los tipos de recursos que deben existir, los plazos para que sean presentados, las partes legitimadas para hacerlo, el trámite que se les debe dar, la autoridad que conocerá de ellos, el objeto de discusión del recurso, los efectos que producen cuando son estimados y un largo etcétera. Para entender esos dilemas y la forma en la que pueden ser solucionados, el libro que el lector tiene entre las manos resulta de gran ayuda.
Daniel González acertó al elegir el tema de su obra, para cuya redacción se había preparado desde hace décadas. Pocas personas tan conocedoras como González para escribir sobre el proceso penal, dada su experiencia como juzgador en Costa Rica y su decidida intervención en el proceso de reforma constitucional y legal que tuvimos en México a partir del año 2006, cuyos resultados se plasmaron en la reforma constitucional del 18 de junio de 2008 y en la posterior expedición del Código Nacional de Procedimientos Penales en 2014. Nuestro autor cuenta en las páginas iniciales del libro su participación en este proceso, desde el temprano año de 2002, cuando se empezaron a fraguar modificaciones legislativas a nivel de las entidades federativas, cuya experiencia sirvió para ilustrar a quienes a la postre terminarían redactando las reformas a la Constitución y el Código Nacional.
El contenido (y me atrevo a decir que la existencia misma) de esas reformas no hubiera sido posible sin la activa participación de Daniel González. Nos ayudó, nos iluminó, nos hizo pensar y volver a pensar sobre las opciones de diseño legislativo que estaban a nuestro alcance. Y una vez que las reformas fueron aprobadas Daniel tuvo la generosidad de ayudarnos a que fueran correctamente aplicadas, dedicando muchas horas de su fecunda vida a preparar en prolongadas capacitaciones a los actores principales del proceso penal acusatorio y oral que nos dimos en México.
Todo eso lo hizo a partir de su carácter amable, de su humildad intelectual (pese a que sabía mucho más que todos los que de una u otra manera pudimos participar en los procesos de reforma señalados) y de su permanente curiosidad por los temas penales. Fue un gran privilegio haberlo tenido como aliado en ese momento seminal de la historia jurídica del país, ayudando en los trabajos de la sociedad civil organizada que impulsaron la modernización del proceso penal mexicano que tantos problemas arrastraba desde hacía décadas, algunos de los cuales lamentablemente subsisten en la actualidad.
Es importante que el lector repare en que la formación de Daniel González lo lleva a exponer el tema de los recursos, ciertamente desde una óptica enfocada en el proceso penal mexicano, pero también atendiendo a doctrina y legislación internacionales. Eso enriquece la metodología expositiva del autor, permite que los lectores tengan un marco de referencia lo más amplio posible y sitúa a las reformas mexicanas en un contexto de cambios que se dieron en muchos países, pero con propósitos compartidos: se trataba de lograr una justicia penal apropiada para regímenes políticos que se entendían a sí mismos como democráticos y que necesitaban un proceso penal moderno y legítimo, capaz de lograr sus fines más relevantes.
Es notable, dentro de los muchos aspectos abordados en el libro, el repaso que hace Daniel de la jurisprudencia de la Corte Interamericana en materia de recursos judiciales. Lo es por lo mucho que aporta, pero también y sobre todo porque lo resuelto por el tribunal interamericano ha sido y es de conocimiento indispensable para los juristas mexicanos. La jurisprudencia interamericana es obligatoria, forma parte del parámetro de regularidad normativa de acuerdo a lo que ha señalado la Suprema Corte de Justicia de la Nación en varias de sus sentencias y debe ser aplicada siempre que constituya la referencia más favorable para salvaguardar los derechos de las personas. Conocer el contenido de tal jurisprudencia es el primer paso para poder aplicarla en los asuntos internos que resuelven cotidianamente los tribunales mexicanos.
Llevamos ya dos décadas de intentos de modernización del proceso penal. No todos los objetivos se han alcanzado. Ha habido muchos obstáculos; algunos tenían que haberse previsto (la persistencia de hechos de corrupción, la falta de preparación de los actores, la escasez de recursos económicos para el funcionamiento del sistema), pero otros eran impensables hace veinte años. Aunque no hay motivos para la complacencia, lo que resulta innegable es que las reformas eran impostergables y que el proceso penal inquisitivo-mixto que estaba vigente antes de esas modificaciones era del todo indefendible.
En la actualidad sigue siendo indispensable trabajar de manera decidida por una justicia penal de mayor calidad. En ese esfuerzo seguimos necesitando del talento, de la participación y del impulso de personas como Daniel González. Este libro es una prueba de que contamos con él y de que su amor por México no ha declinado con el paso de los años. Ese es un gran motivo de celebración, como lo es también la aparición de esta obra, que merece tener muchos lectores. Felicidades al autor por su publicación y a quienes se asomen a sus páginas, porque aprenderán todo lo que hay que saber en materia de recursos dentro del proceso penal.