¿Es constitucional el registro de deudores alimentarios morosos?
Curso sobre el CNPCyF. Obtendrás una comprensión exhaustiva y práctica de las transformaciones del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, con un enfoque especial en los procesos judiciales en los ámbitos civil, familiar y cautelar. Incluye tácticas para la preparación y presentación de casos, así como habilidades para la resolución efectiva de controversias.
De acuerdo al comunicado 088/2025, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación conoció de un caso derivado de una controversia familiar, en la que un hombre fue condenado a pagar una cantidad de dinero por haber incumplido varios años con el pago de la pensión alimenticia que debía dar a su hija. Como consecuencia de ese retraso, también se ordenó su inscripción al Registro de Deudores Alimentarios Morosos (REDAM), de conformidad con lo previsto por el artículo 309 del Código Civil vigente en la Ciudad de México. Esta decisión fue modificada en apelación, únicamente en cuanto al monto de la condena y se dejó firme la orden de inscripción al REDAM.
Inconforme, el hombre promovió juicio de amparo indirecto en la que reclamó la inconstitucionalidad de la orden de inscripción en ese Registro tras estimarla contraria a sus derechos de dignidad, vida privada y protección de datos personales como persona deudora. La Jueza de Distrito negó el amparo, resolución contra la que el señor interpuso un recurso de revisión, el cual fue remitido por el Tribunal Colegiado a la Suprema Corte, quien reasumió competencia, debido al tema de constitucionalidad planteado.
Al resolver el asunto, el Alto Tribunal concluyó que la inscripción al REDAM de una persona que ha incumplido con la obligación de dar alimentos por más de 60 días —como lo prevé la norma— y que permite la publicidad de datos personales de la persona deudora, es constitucional, dado que su incidencia en los derechos de dignidad, privacidad y protección de datos personales está justificada y es proporcional en atención a la finalidad que persigue: el derecho de alimentos y el interés superior de la infancia. Asimismo, la Sala deliberó que la inscripción referida es idónea y necesaria, pues busca dar efectividad y garantizar el derecho de alimentos mediante el combate a la falta de cumplimiento voluntario de esa obligación en las controversias familiares.
En este sentido, la Primera Sala destacó la constante imposibilidad de lograr el pago de las pensiones alimenticias o el cumplimiento de los convenios de alimentos y sostuvo que dicha medida puede contribuir a dejar de lado otras vías que afectarían mayormente los bienes que tutela el Estado, como la protección de la familia y la libertad personal, evitando con ello el uso de herramientas punitivas que proporciona el derecho penal; además de atender al deber reforzado que tiene el Estado mexicano de proteger a las infancias para que logren su desarrollo integral y el acceso a un nivel de vida adecuado.
De igual forma, la Sala enfatizó que la exhibición pública de una persona como deudora alimenticia tiene la posibilidad de fungir como herramienta de presión social y concientización de la importancia que le asiste a los alimentos de las infancias, lo que abona a combatir en algún modo el incumplimiento voluntario de la obligación.
Aunado a lo anterior, la Primera Sala precisó que la orden de inscripción de una persona en el REDAM es emitida por una autoridad competente como lo mandata el artículo 16 constitucional, esto es, el juez o la jueza que conoce de la controversia familiar de alimentos, de manera que la injerencia que provoca la inscripción mencionada en los derechos de privacidad y de protección de datos personales de la persona deudora no representa una medida arbitraria.
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En otro aspecto, el Máximo Tribunal determinó que la inscripción en el REDAM es proporcional toda vez que la incidencia que genera la publicidad del nombre, apellidos, Registro Federal de Contribuyentes y Clave Única de Registro de Población de las personas deudoras, además de evitar confusiones entre la identificación fehaciente de la persona de que se trata, no es absoluta pues únicamente se actualiza ante el incumplimiento prolongado en el tiempo —60 días— respecto de la obligación de pagar alimentos.
Finalmente, la Sala apuntó que la afectación al deudor alimentario tampoco es permanente ya que el sistema normativo que regula el REDAM prevé los supuestos de cancelación de la inscripción, por lo que la publicidad de dichos datos personales únicamente subsistirá mientras continúe el incumplimiento de la obligación. Así, su conservación no excederá del tiempo necesario para cumplir con su finalidad.
A partir de estas razones, la Primera Sala reconoció la constitucionalidad de la medida analizada, negó el amparo solicitado y devolvió el asunto al Tribunal Colegiado del conocimiento para que resuelva los temas de legalidad.
Si quieres ampliar la información sobre el tema, te recomiendo consultar la sentencia que resuelve el Amparo en revisión 472/2024.
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Sobre el tema del registro de los deudores alimentarios, vale la pena considerar el siguiente criterio:
Registro digital: 2028987
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Undécima Época
Materia(s): Civil
Tesis: I.3o.C.71 C (11a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 38, Junio de 2024, Tomo IV, página 4321
Tipo: Aislada
REGISTRO DE DEUDORES ALIMENTARIOS MOROSOS. LA ORDEN DE INSCRIPCIÓN REQUIERE VALORACIÓN JUDICIAL PREVIA (LEGISLACIÓN APLICABLE PARA LA CIUDAD DE MÉXICO).
Hechos: Una persona deudora alimentaria acudió al amparo indirecto a reclamar la orden de inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos impuesta en un juicio de alimentos porque, a su consideración, no se cumplían los requisitos para decretarla. El Juez de Distrito concedió la protección constitucional por falta de fundamentación y motivación; su contraparte acudió a la revisión, la que se declaró infundada y se confirmó el sentido de la sentencia protectora.
Criterio jurídico: Este Tribunal Colegiado de Circuito determina que la orden de inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos cumple su finalidad siempre y cuando en su imposición medie una debida fundamentación y motivación judicial que tome en cuenta los derechos en juego, las circunstancias particulares y las medidas idóneas en el asunto concreto para el cumplimiento de la obligación de pagar alimentos, por lo que requiere valoración judicial previa.
Justificación: Lo anterior, porque los artículos 309, 323 Octavus, 323 Novenus y 323 Nonies del Código Civil para el Distrito Federal, aplicable para la Ciudad de México prevén el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, así como los requisitos que deben satisfacerse para ordenar la inscripción de una persona deudora alimentaria, los cuales no vulneran sus derechos humanos, pues en todo momento tiene la posibilidad de obtener su cancelación; entre esos requisitos que destaca la determinación del monto del adeudo pues, de lo contrario, desconocer esa cantidad haría nugatorio el derecho del deudor alimentario de obtener la cancelación del registro, y no se alcanzaría la finalidad disuasiva, al no tener la mínima posibilidad de acudir directamente ante el Juez que la ordenó a saldar su deuda. Por esos motivos, dicha sanción se actualiza previa solicitud de la autoridad judicial competente, sin perjuicio de otras excepciones legales, la cual no debe aplicarse en automático, sino mediante una valoración judicial, la cual tiene como objetivo la aplicación de la norma, determinando con base en los diversos elementos de prueba si se actualiza el supuesto normativo, y evalúa los derechos en juego para arribar a una decisión razonable, a través de una decisión fundada y motivada.
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.
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La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparó a una mujer para que se reconozca el daño moral que sufrió por no haber podido recuperar el cadáver de su madre, pues personal de un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social en Quintana Roo lo entregó, de forma equivocada, a personas distintas a su familia. Con ello, se deberá cuantificar el monto de la indemnización por responsabilidad patrimonial del Estado.
La sentencia señala que, si bien como regla general corresponde al reclamante probar la actividad irregular del Estado, en el caso, se actualiza una excepción, ya que es evidente el menoscabo extra-patrimonial causado y las pruebas para acreditarlo resultarían redundantes o innecesarias, máxime que la autoridad demandada aceptó la irregularidad y ello ocasionó que la mujer no pudiera velar a su mamá, hacer los rituales religiosos que su fe le dictaba, llevar un duelo y una despedida acorde con sus creencias.
Se trata de la sentencia que resuelve el amparo directo en revisión 223/2025.
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La implementación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares en México
La Especialidad en el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares te prepara para litigar bajo las nuevas reglas procesales, comprender sus principios rectores y actuar con solvencia en audiencias orales. El plan de estudios fue diseñado por especialistas que participaron en la redacción del Código y ahora lideran su implementación. Con RVOE de la SEP, tu formación tiene validez oficial como grado académico, reconocida en todo el país..
La justicia civil y familiar en México está viviendo uno de sus mayores cambios en décadas. Con la publicación y puesta en marcha del nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCF), nuestro país avanza hacia la unificación y modernización de los procesos judiciales en estas materias. Sin embargo, su implementación no va a ser instantánea, sino que se va a producir un proceso gradual para su puesta en funcionamiento. Esto conlleva una serie de retos y oportunidades para operadores jurídicos, autoridades y la sociedad en general que debemos considerar. A continuación, exploramos los puntos más relevantes que debes conocer.
1. Unificación de criterios en todo el país
Hasta ahora, cada estado de la República contaba con su propio código procesal civil y familiar, lo cual generaba disparidades en procedimientos, plazos, requisitos formales e incluso en la manera de conducir las audiencias. Con la llegada del CNPCF, se establecen reglas homogéneas que facilitan la actividad de abogados, partes involucradas y operadores judiciales en todo el país.
¿Por qué es importante la unificación?
– Mayor seguridad jurídica: se eliminan las diferencias estatales que en ocasiones llevaban a la incertidumbre sobre cómo se aplicaría el derecho procesal.
– Economía procesal: al contar con un solo código, es más sencillo capacitar a operadores y diseñar herramientas tecnológicas para la gestión de expedientes.
– Movilidad profesional: los despachos legales y los propios litigantes que ejercen en más de un estado pueden trabajar bajo un marco procesal único, simplificando su labor.
2. Implementación gradual: el camino hacia el 2027
A pesar de su publicación y entrada en vigor formal, la puesta en marcha del CNPCF está diseñada en etapas para permitir a los poderes judiciales locales y a los actores involucrados adaptarse paulatinamente. En algunas entidades, ciertas materias (por ejemplo, juicios especiales orales o trámites familiares urgentes) han sido las primeras en migrar al nuevo sistema.
– El ejemplo de lo que se acaba de señalar es la Ciudad de México: desde mediados de 2024 se emitió una declaratoria para iniciar la adopción del CNPCF en etapas específicas:
– Diciembre de 2024: comenzaron a regirse por el nuevo código algunos juicios especiales (como hipotecarios y arrendamiento) y ciertos procesos familiares (con excepción expresa del divorcio).
– Junio de 2025: se incorporarán otros procedimientos, como la jurisdicción voluntaria.
– Noviembre de 2025: se espera que todos los juicios civiles y sucesorios entren definitivamente en este esquema.
¿Cuál es la meta final?
El plan nacional prevé que, a más tardar, en abril de 2027 todos los juicios civiles y familiares en el país operen bajo el CNPCF, dejando atrás la disparidad actual de códigos estatales.
3. Principales novedades que debes conocer
La unificación de los procedimientos no es la única meta del CNPCF; también introduce mejoras sustanciales que buscan agilizar y transparentar los procesos. Algunas de las novedades más destacadas incluyen:
– Preponderancia de la oralidad: se priorizan audiencias orales, en las que el juez puede interactuar de forma más directa con las partes y sus abogados, fomentando la inmediatez y el contacto personal. Esto promueve decisiones más rápidas y cercanas a la realidad de cada caso.
– Uso de medios electrónicos: se refuerza el empleo de plataformas digitales para la presentación de demandas y promociones, el intercambio de notificaciones y la consulta de expedientes. Este paso hacia la justicia digital reduce la necesidad de traslados y agiliza los tiempos.
– Concentración procesal: el CNPCF busca que las etapas del juicio estén mejor estructuradas, evitando dilaciones innecesarias y fomentando la solución temprana de controversias.
– Protección de derechos familiares: al tratarse de asuntos delicados (como custodia de niñas o niños o liquidaciones de sociedad conyugal), se enfatiza la conciliación y la mediación para soluciones menos adversariales y más apegadas al interés superior de la niñez y la familia.
4. Retos y desafíos
A pesar de las ventajas claras de la reforma, no va a ser del todo sencillo su puesta en funcionamiento, sobre todo considerando la escasez de recursos disponibles y las incertidumbres derivadas de la llamada “reforma judicial”. Entre los principales desafíos destacan:
1. Capacitación de los operadores jurídicos: jueces, secretarios, abogados y notificadores requieren una formación especializada para dominar el nuevo marco y las dinámicas propias de la oralidad.
2. Infraestructura tecnológica: la necesidad de adoptar herramientas electrónicas de gestión judicial (plataformas, firma electrónica, notificaciones en línea, etc.) exige inversión y soporte técnico que no siempre está al alcance de todos los tribunales, sobre todo en zonas con recursos limitados. Hay algunas entidades federativas que afortunadamente van más avanzadas en este tipo de procesos tecnológicos.
3. Resistencia al cambio: como suele suceder en México respecto a toda reforma de gran magnitud, algunos actores pueden mostrar recelo ante nuevas formas de litigar. El éxito dependerá de la voluntad y adaptación de todos los implicados.
4. Fases de transición: mientras conviven procedimientos antiguos con los nuevos, será vital coordinar las reglas de “entrada en vigor” para evitar confusiones y vacíos legales.
5. Beneficios para los justiciables y la sociedad
La ciudadanía en general también obtendrá beneficios de esta transformación de los procesos civiles y familiares:
– Trámites más ágiles: se esperan juicios civiles y familiares menos burocráticos y con plazos más claros.
– Acceso a la justicia: el uso de las nuevas tecnologías podría facilitar la presentación de demandas desde lugares remotos y permitir una mayor transparencia a través de la consulta y tramitación electrónica de expedientes.
– Confianza en las instituciones: una impartición de justicia más eficiente y homogénea puede incrementar la percepción positiva del sistema judicial mexicano.
6. Consejos para adaptarte al nuevo entorno procesal
Si eres abogado litigante o formas parte de un despacho jurídico, estos pasos pueden ayudarte a afrontar el cambio:
1. Mantente informado: consulta constantemente las publicaciones oficiales de la Suprema Corte y de los tribunales locales para conocer los cronogramas y acuerdos de implementación en tu región.
2. Capacítate: asiste a cursos, seminarios o diplomados sobre el CNPCF; en el Centro de Estudios Carbonell tenemos una amplia oferta académica sobre el Código.
3. Actualiza tus herramientas digitales: asegúrate de contar con una firma electrónica vigente (e.firma), conocer la plataforma de presentación de promociones en línea y tener un sistema organizado para el almacenamiento de expedientes digitales.
4. Analiza casos previos: revisa sentencias o resoluciones recientes emitidas bajo el nuevo sistema o sobre temas regulados por el Código para entender la lógica que siguen los jueces y la forma en que están aplicando las nuevas disposiciones.
Conclusión
La entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares marca un antes y un después en la historia jurídica de México. Aunque su implementación sea progresiva y conlleve importantes desafíos, representa una gran oportunidad para modernizar y unificar la administración de justicia en materias tan sensibles como la civil y la familiar.
Para los operadores jurídicos, el reto es innegable: adaptarse a nuevos métodos de litigio, dominar la oralidad y fortalecer el uso de herramientas tecnológicas. Para la sociedad, esta reforma promete juicios más accesibles, transparentes y eficaces.
La clave estará en que todos los involucrados –abogados, jueces, personal judicial y ciudadanía– sumen esfuerzos para que, al llegar el plazo máximo de 2027, contemos con un sistema de justicia civil y familiar renovado, capaz de responder a las demandas de la sociedad actual. Depende de todos nosotros.
El objetivo del Diplomado Argumentación Jurídica es que los alumnos desarrollen capacidades argumentativas e interpretativas, logrando aplicarlas en su labor profesional al redactar demandas, promover recursos, llevar audiencias orales e interpretar derechos usando la ponderación y la proporcionalidad.
Mejorar las habilidades de narración de historias como abogado puede mejorar significativamente tu capacidad para persuadir a clientes, a jueces e incluso a los abogados de la parte contraria. La práctica de la narración es crucial en el trabajo jurídico porque transforma los hechos en una narrativa convincente que resuena emocional y lógicamente.
¿Cómo lograrlo? Te comparto algunos puntos que te pueden servir:
– personajes: identifica a los actores clave en el caso de que se trate (por ejemplo, tu cliente, la parte contraria, los testigos). Desarrolla una narración alrededor de tus personajes presentando sus roles, motivaciones y acciones con claridad.
– conflicto: resalta el problema central o la injusticia que necesita una resolución.
– resolución: enmarca el resultado legal deseado como la conclusión lógica y justa de la historia.
2. Practica la estructuración de la historia
Usa la estructura clásica de la narración:
– inicio: presenta el contexto, las partes involucradas y el problema.
– intermedio: desarrolla el conflicto presentando las pruebas que resulten relevantes y los argumentos que fundamenten tu postura sobre el caso.
– fin: concluye vinculando las pruebas ofrecidas con tu teoría del caso y presentando una resolución que resulte persuasiva.
3. Usa analogías y metáforas
Aunque no siempre resulte sencillo de lograr, intenta explicar los conceptos legales complejos que resulten aplicables al caso que estás atendiendo comparándolos con experiencias cotidianas. Por ejemplo, en un caso de negligencia médica, compara el deber de cuidado con el que tiene que trabajar un médico con la responsabilidad de un conductor de respetar las señales de tránsito y evitar de esa manera poner en riesgo a los peatones.
4. Concéntrate en la emoción y la empatía
Sin dejar de utilizar el tono profesional que se espera de todo abogado, aprovecha las emociones de las personas que te van a escuchar o te van a leer:
– resalta cómo el problema afecta a personas reales.
– usa un lenguaje descriptivo para evocar empatía.
– presente a tu cliente como alguien con quien puede identificarse cualquier persona y que merece ser tratado de la forma más justa que sea posible.
5. Mejora las técnicas de presentación comunicativa
– modulación de la voz: varíe tu tono para enfatizar los puntos clave.
– lenguaje corporal: usa gestos seguros y mantén el contacto visual con tus interlocutores.
– pausas: las pausas estratégicas pueden enfatizar momentos importantes de tu historia.
– ritmo: evita apresurarte con los detalles clave; deja que se asimile aquellos que vas presentando.
6. Estudia a los grandes narradores de historias
– ejemplos tomados del mundo de la abogacía: busca grabaciones de argumentos presentados en audiencias orales que hayan resultado impactantes (por ejemplo, de abogados reconocidos en otros países).
– ejemplos tomados de especialistas en áreas que no son jurídicas: analiza a los buenos narradores de historias en películas, en la literatura o incluso en las charlas TED que se encuentran gratuitamente en internet, para que logres aprender las técnicas que logran cautivar a las audiencias.
7. Practica la escucha activa
Una buena narración de historias a menudo implica comprender e integrar diversas perspectivas, tarea para la cual los abogados creo que estamos especialmente preparados. Al escuchar atentamente a los clientes, testigos e incluso al abogado contrario, puedes tejer estas ideas en una narrativa más auténtica y eficiente.
8. Adapta tu historia a tu audiencia
Distintas audiencias requieren diferentes enfoques:
– Jueces: cuando tu presentación se dirige a una autoridad judicial, es mejor centrarse en la lógica, buscar apoyo en los precedentes aplicables al caso y hacer uso de las técnicas argumentativas con la mayor claridad posible.
9. Busca retroalimentación
A veces puede ser útil que te grabes a ti mismo presentando tu teoría del caso o simulando alegatos de apertura o de cierre. Revisa las grabaciones de manera crítica o busca retroalimentación de colegas o mentores.
10. Escribe y reescribe
Escribe tus argumentos como una narrativa, luego refínalos una y otra vez hasta que logres:
– eliminar el exceso de los tecnicismos jurídicos que tanto nos gusta usar a los abogados mexicanos.
– asegúrate de que la historia fluya de manera lógica.
– comprueba si una persona que no sea especialista en derecho puede seguir fácilmente tu argumento.
Si practicas estas técnicas de forma constante, te convertirás en un narrador más convincente, capaz de enmarcar tus argumentos legales de una manera que cautive y convenza. Al fin y al cabo, me parece que esa es la tarea más importante que debe llevar a cabo cualquier abogado. No olvides que La comunicación efectiva es fundamental para la profesión legal. Los abogados deben ser capaces de articular argumentos legales complejos, redactar documentos persuasivos e interactuar con clientes, jueces y colegas. El éxito en estas áreas depende de la capacidad de un abogado para expresar ideas de manera clara y persuasiva.
En los juzgados, las salas de negociación y las reuniones con clientes, la comunicación verbal es primordial. Los abogados deben presentar argumentos de manera convincente, responder a los contraargumentos en el momento mismo en el que se presentan y adaptar su lenguaje y tono para adaptarse a la audiencia a la que nos estamos dirigiendo.
¿Cómo podemos aplicar la inteligencia artificial en el trabajo jurídico?
El curso Conceptos básicos de Legaltech son 3 horas en dónde se estudiarán los conceptos básicos del legaltech y los principales ejes tecnológicos que están transformando el ordenamiento jurídico y la labor de los abogados. Es una buena oportunidad para empezar a conocer el futuro de los abogados y aprovechar al máximo todas las ventajas que supone la tecnología en el sector legal.
En los meses recientes se ha acuñado la expresión “Legal GenAI” (Inteligencia artificial generativa legal) , la cual se refiere a la aplicación de tecnologías de inteligencia artificial generativa a varios aspectos de la profesión legal. Estas herramientas están diseñadas para mejorar la eficiencia, reducir los costos y mejorar los resultados en la práctica legal, pero también resultan aplicables a la educación que recibimos en las escuelas y facultades de derecho y al cumplimiento corporativo (compliance) que deben observar las empresas en México.
La mala noticia es que en México todavía somos reticentes a adoptar estas nuevas tecnologías, pero creo desde este mismo instante debemos estar abiertos a su utilización ya que nos puede ayudar en diversos aspectos del ejercicio de la abogacía.
Vamos a ver algunos de sus aspectos más relevantes.
Algunos de los usos principales de Legal GenAI son los siguientes:
1. Redacción y revisión de documentos
– Automatiza la creación de contratos, testamentos, alegatos, memorándums legales y otros documentos que se requieren en la práctica del derecho.
– Identifica inconsistencias, errores o cláusulas faltantes en todo tipo de contratos y convenios.
2. Investigación legal
– Genera resúmenes de sentencias, analiza precedentes y brinda explicaciones sencillas sobre diversos principios legales.
– Ofrece respuestas rápidas a consultas legales complejas, e incluso a menudo es capaz de adaptarlas a contextos específicos de un determinado país o de un específico ordenamiento jurídico.
3. Análisis de contratos
– Revisa grandes volúmenes de contratos para identificar riesgos, extraer cláusulas clave o señalar probables problemas por incumplimientos.
– Ayuda con la debida diligencia (“due diligence”) durante procesos mercantiles de fusiones y adquisiciones de empresas o en la preparación de litigios civiles.
4. Asistencia en litigios
– Ayuda a preparar argumentos jurídicos y a identificar estrategias posibles para usar en diversos procesos judiciales.
– Genera resúmenes de testimonios, de sentencias y de todo tipo de historiales procesales.
5. Herramientas de cumplimiento y normativas
– Monitorea los cambios en las leyes y regulaciones administrativas y asesora sobre los ajustes que deben llevarse a cabo para lograr su cumplimiento.
– Genera listas de verificación de cumplimiento e informes adaptados a las industrias o sectores económicos a los que les resulten aplicables las nuevas reglas legales.
– Crea materiales de estudio personalizados, cuestionarios y casos hipotéticos para estudiantes de derecho, de forma que puede enriquecer la manera en la que aprendemos los temas jurídicos más importantes.
– Simula procedimientos judiciales para practicar argumentos orales o técnicas de litigación.
7. Interacción y automatización con el cliente
– Proporciona asesoramiento legal inicial a través de chatbots impulsados por IA.
– Redacta cartas de compromiso, cuestionarios para clientes y documentos necesarios para la contratación de servicios jurídicos.
8. Análisis predictivo
– Predice los resultados de los casos en función de datos históricos y tendencias.
– Analiza la probabilidad de éxito de estrategias legales específicas.
9. Accesibilidad
– Hace que la asistencia legal sea más asequible y accesible para personas de escasos recursos y para pequeñas empresas.
– Explica el lenguaje legal que suele ser muy complejo a un lenguaje más sencillo y entendible para quienes no son especialistas.
¿Qué beneficios logramos a partir del esquema aplicativo que acabo de delinear de forma muy resumida?:
– Eficiencia: se logra la automatización de las tareas repetitivas que inevitablemente comporta la abogacía, lo que libera a los abogados para que se concentren en actividades de mayor valor agregado.
– Rentabilidad: reduce el tiempo y los recursos necesarios para procesos legales complejos.
– Precisión: si se usa correctamente y se supervisan con atención las respuestas que genera la IA, nos puede ayudar a minimizar los errores humanos en la redacción de documentos y en la investigación legal.
– Escalabilidad: permite a los profesionales del derecho manejar mayores volúmenes de trabajo sin aumentos de costos proporcionales.
Todo lo que llevamos dicho no debe hacernos suponer que no estamos también frente a un panorama de grandes desafíos para la ética profesional de la abogacía. En este aspecto hay que considerar los siguientes puntos:
– Confidencialidad y privacidad: obviamente hay que garantizar que los datos confidenciales de los clientes se gestionen de forma segura.
– Sesgo y no discriminación: prevención de sesgos en los algoritmos de IA que podrían generar resultados injustos.
– Responsabilidad: hay que definir claramente quién es responsable de las decisiones tomadas con la ayuda de IA.
– Cumplimiento normativo: son los abogados y no la IA los responsables de cumplir y hacer cumplir el marco normativo vigente, por lo que hay que trabajar bajo los más altos estándares profesionales, con todo y la ayuda de la Legal GenIA.
No cabe duda de que la Legal GenAI está transformando el panorama legal, empoderando a los profesionales para trabajar de manera más inteligente y de esa manera nos permite ofrecer mejores resultados para los clientes, al mismo tiempo que hace que los servicios legales sean más accesibles. Eso es obvio y creo que nadie puede negarlo.
Lo peor que podemos hacer los abogados es cerrar los ojos para no ver que una nueva era se está abriendo paso. No podemos detener el tiempo. Hay que sumarnos a estos avances, para construir la abogacía del futuro desde hoy mismo. En el pasado la profesión jurídica ha tendido a manifestar un “rechazo irracional” a muchos de los avances recientes que han afectado al trabajo de los abogados.
Es momento de dejar atrás esas actitudes y pensar de manera proactiva en cómo se pueden aprovechar los avances de la inteligencia artificial para mejorar los sistemas de impartición de justicia, la forma en la que solventamos problemas jurídicos, la manera en la que atendemos a nuestros clientes, la organización interna de nuestras firmas legales, etcétera.
¿Qué tan rápido está cambiando el mundo? Recordemos que actualmente solo el 2% de la fuerza laboral en los Estados Unidos trabaja en el sector de la agricultura. En el año 1900 ese porcentaje era del 40%. Se estima que el 60% de los trabajos que se desempeñan en la economía norteamericana no existían en 1940. Que yo sepa, en México no existen datos parecidos, pero es probable que se observen tendencias semejantes.
No podemos negar que tales cambios afectan también al trabajo que hacemos en el sector jurídico. Los profesionales del derecho no vivimos en una isla ni somos ajenos a los grandes cambios estructurales en las economías de nuestros países, sobre todo aquellos cambios derivados de las nuevas tecnologías.
Cinco años de la pandemia de COVID-19: balance provisional
1er Congreso Nacional de Derecho Médico está pensado para médicos y abogados que buscan profundizar sus conocimientos en el ámbito de la salud y el derecho. Con una agenda que abarca temas como el consentimiento informado, la ética y la defensa en malpraxis, este evento te brindará herramientas para proteger y fortalecer tu práctica profesional.
Han pasado cinco años desde que el mundo se sumió en el caos a causa de un nuevo coronavirus, una amenaza invisible que puso patas arriba la vida tal como la conocíamos. Desde los primeros informes de una misteriosa neumonía en Wuhan, China, hasta una pandemia mundial que infectó a millones de personas y se cobró la vida de más de siete millones de personas en todo el mundo, la COVID-19 lo cambió todo. Pero cinco años después, volvemos a estar en una encrucijada: un lugar donde las cicatrices de la pandemia siguen siendo visibles, aunque nadie niega que hay esperanza en un futuro más resiliente.
El impacto inmediato: un mundo paralizado
Cuando la Organización Mundial de la Salud declaró la COVID-19 una pandemia el 11 de marzo de 2020, los efectos inmediatos fueron muy duros; nadie pudo, en esa fecha, preveer lo que sucedería en los siguientes meses.
Los países cerraron las fronteras, las economías entraron en caída libre, los sistemas de salud se vieron desbordados y la vida cotidiana se paralizó. Las escuelas y los lugares de trabajo cerraron. La gente acaparó papel higiénico y mascarillas. Los hospitales se convirtieron en campos de batalla y los equipos de protección individual (EPI) pasaron a formar parte de nuestra experiencia cotidiana.
Al mismo tiempo, los gobiernos se apresuraron a responder, implementando confinamientos, medidas de estímulo y mandatos de salud pública que cambiaron el funcionamiento de la sociedad. La pandemia no fue solo una crisis médica, sino también económica, social y emocional. Para millones de personas, parecía que el mundo se había vuelto irreconocible de repente.
El avance de la vacunación y la respuesta mundial
A fines de 2020, el mundo comenzó a ver un rayo de esperanza. Un rápido esfuerzo científico desplegado a través de varios países condujo al desarrollo de distintas vacunas contra la COVID-19, un logro notable dada la escala de la pandemia y la velocidad a la que se crearon. La carrera por distribuir estas vacunas sacó a relucir lo mejor y lo peor de la humanidad. Las naciones más ricas almacenaron dosis, mientras que los países más pobres lucharon por conseguir incluso una fracción de lo que necesitaban. En México miles de personas buscaron la forma de vacunarse en los Estados Unidos.
Sin embargo, la distribución de la vacuna marcó un punto de inflexión. A mediados de 2021, millones de personas se vacunaban cada día y muchos países empezaron a ver una disminución de los casos más graves y también (afortunadamente) de las muertes. En general las vacunas demostraron ser eficaces, pero incluso entonces la COVID-19 estaba lejos de ser derrotada. Surgieron variantes como las llamadas Delta y Ómicron, que evadieron la inmunidad hasta cierto punto y provocaron nuevas oleadas de infecciones. Esas variaciones pusieron de relieve una lección fundamental de la pandemia: los virus evolucionan, y también deben hacerlo nuestras estrategias para combatirlos.
La alargada sombra del virus: pérdida, salud mental y desigualdad
Si bien las vacunas trajeron esperanza, el daño causado por la COVID-19 fue en ese entonces y quizá lo sigue siendo actualmente, enorme y multifacético. A nivel humano, la pandemia dejó una marca indeleble en quienes perdieron a sus seres queridos. El dolor se vio a menudo agravado por el aislamiento y la incapacidad de reunirse en persona para rituales como los funerales, lo que dejó a muchos a cargo de procesar su dolor en soledad. Además, el impacto desproporcionado de la enfermedad en las comunidades marginadas (minorías raciales, ancianos y personas con discapacidad) no hizo más que magnificar las desigualdades sociales preexistentes.
La pandemia también desencadenó una crisis de salud mental que no pudimos haber imaginado. El aislamiento que trajeron consigo las medidas tomadas por los gobiernos, la incertidumbre de la pérdida de empleo y el trauma de presenciar una catástrofe mundial afectaron el bienestar de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó en un asombroso 25% solo en 2020. La necesidad de recursos y apoyo en materia de salud mental nunca había sido mayor, pero en muchas partes del mundo el acceso sigue siendo al día de hoy insuficiente.
Cambios económicos y el futuro del trabajo
La pandemia catalizó una convulsión económica que se sintió en todos los sectores económicos e industriales. Las cadenas de suministro mundiales se vieron alteradas, con fábricas y puertos paralizados, lo que generó escasez de todo, desde microchips hasta granos de café. Las tasas de desempleo se dispararon, pero también pusieron de relieve las vulnerabilidades de la economía informal y las deficiencias de los modelos tradicionales de seguridad laboral.
Sin embargo, la pandemia también aceleró ciertas tendencias económicas. El trabajo remoto, que antes era una práctica poco común, se convirtió en la norma para millones de trabajadores. En algunos sectores, este cambio trajo consigo una cierta flexibilidad en las condiciones laborales y una búsqueda intensa de equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Actualmente el futuro del trabajo remoto sigue siendo incierto, ya que las empresas y los empleados sopesan sus beneficios frente a los desafíos de la colaboración presencial y sus efectos por ejemplo sobre la innovación.
Tal vez el cambio más profundo haya sido la reevaluación de lo que constituye el trabajo esencial. En tiempos de crisis, quedó claro que los trabajadores de la salud, los conductores de reparto, los empleados de las tiendas de comestibles y otros trabajadores encargados de dar respuestas inmediatas a la población son la columna vertebral de la sociedad, pero muchos de estos trabajadores a menudo estaban mal pagados y subvalorados. La pandemia ha provocado debates sobre los derechos laborales y la necesidad de sistemas económicos más sostenibles y equitativos.
Avanzando: construyendo un futuro más resiliente
A medida que el mundo emergía gradualmente de la sombra de la pandemia, estaba claro que la crisis había transformado muchas facetas de nuestras vidas. En los últimos cinco años, la situación ha quedado clara: estamos interconectados y nuestros sistemas globales (asistencia sanitaria, economía y sociedad) son tan fuertes como su eslabón más débil.
En este mundo pospandémico, la conversación está virando hacia la recuperación y la resiliencia. Los sistemas de salud se están reconstruyendo y reimaginando, con un enfoque en la preparación para futuras pandemias y en garantizar un acceso equitativo a la atención sanitaria. Los gobiernos, las empresas y las personas están lidiando con la forma de mitigar los impactos económicos a largo plazo, abordando cuestiones como el desempleo, la inflación y la inestabilidad de la cadena de suministro.
La pandemia también ha puesto de relieve la necesidad de una cooperación mundial más fuerte. La COVID-19 demostró que ninguna nación es una isla; compartimos la responsabilidad colectiva de apoyarnos unos a otros, especialmente en tiempos de crisis. Ya sea compartiendo vacunas, recursos o conocimientos, la pandemia reafirmó la importancia de la solidaridad.
Conclusión: el fin de una era, el comienzo de otra
Al mirar atrás a los cinco años de COVID-19, es imposible ignorar el inmenso sufrimiento, pérdida y perturbación que causó. Sin embargo, hay signos de resiliencia: historias de comunidades que se unen, de avances científicos y de personas que han encontrado un nuevo significado frente a la tragedia. La pandemia fue una maestra brutal, pero sus lecciones (sobre salud, desigualdad y cooperación) son cosas que no podemos permitirnos ignorar. En México pagamos un precio inmenso en dolor y en muerte, debido a la negligencia criminal de las autoridades de todos los niveles de gobierno y el negativo impacto del liderazgo político en ese momento, guiado más por la superstición que por la ciencia y más por la ignorancia que por la evidencia. Miles y miles de familia sintieron ese impacto.
El camino hacia la recuperación total fue muy largo y las cicatrices de los últimos cinco años tal vez nunca desaparezcan por completo. Pero en medio de los desafíos actuales, la humanidad ha demostrado una notable capacidad de adaptación y esperanza. Tal vez, al final, el legado más duradero de la COVID-19 no sea el virus en sí, sino la forma en que nos obligó a reconsiderar lo que es verdaderamente esencial: nuestra salud, nuestras conexiones y nuestra responsabilidad compartida con los demás. Ojalá no lo olvidemos.
Maestría en Derecho Laboral, modalidad en línea directo, meticulosamente diseñada para abordar los recientes cambios en el ámbito de la justicia laboral. Este programa integra una rigurosa actualización teórica basada en la más reciente legislación y jurisprudencia con una aplicada práctica ante centros de conciliación y tribunales.
Los países pagan un precio altísimo por la ignorancia de sus legisladores. Hay miles de ejemplos recientes en los que una reforma mal pensada, mal redactada y que es aprobada al vapor genera impactos económicos negativos de los que todas las personas afectadas se terminan arrepintiendo.
Un caso reciente en México es la modificación a la Ley Federal del Trabajo para “regularizar” la relación que tienen las empresas que ofrecen servicios de intermediación tecnológica a través de plataformas digitales y quienes ofrecen sus servicios a través de dichas plataformas. Nuestros legisladores federales, que al parecer saben muy poco de las nuevas tecnologías, aprobaron al vapor la iniciativa enviada por la Presidenta Claudia Sheinbaum para convertir a empresas de tecnología que administran plataformas digitales en empresas de transporte y de reparto de comida. Es decir, lo que la reforma hace es obligar a ciertas empresas a realizar un trabajo para el que no fueron creadas y respecto al cual no tienen previsto un modelo de negocio. Las consecuencias en lo inmediato, no es difícil de imaginarlo, serán desastrosas.
La reforma se presenta como favorable para los conductores y repartidores que utilizan las plataformas digitales, pero también a ellos los terminará perjudicando. Lo hará porque seguramente algunas plataformas digitales saldrán del mercado mexicano; lo hará porque al elevar los costos para las empresas tecnológicas tendrán que optar por tener a menos gente ofreciendo servicios; lo hará porque se está creando un modelo que priva de la necesaria flexibilidad que muchos repartidores y conductores requieren.
Nadie duda de que sería ideal que todas las personas que ejercen actividades remuneradas en México tuvieran plenamente garantizados sus derechos laborales y de seguridad social. Eso sería lo óptimo, pero la consecución de ese objetivo no puede darse a costa de convertir a ciertas empresas en aquello que no son ni quieren serlo, ni tampoco a costa de impedir que los particulares determinen de manera libre la forma bajo la cual quieren prestar sus servicios, de la misma forma que lo hacemos quienes ejercemos las llamadas “profesiones liberales” (como la abogacía, por ejemplo).
La reforma a la legislación laboral fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 26 de diciembre de 2024 y tiene aspectos posiblemente inconstitucionales; además presenta un diseño totalmente improvisado porque no establece un régimen transitorio para que el IMSS pueda generar esquemas que le permitan absorber a cientos de miles de trabajadores de golpe (considerando que sus finanzas están en números rojos desde hace varios años y que sus clínicas están claramente rebasadas en su capacidad de atención médica).
Por si lo anterior fuera poco la reforma crea un concepto de trabajo “flexible y discontinuo” que será muy complicado de administrar por todos los interesados y que se pretende insertar en los modelos tradicionales de relación laboral en los que hay una jornada laboral perfectamente definida, unas condiciones de trabajo y unas facultades de supervisión por parte de los empleadores.
Eso es justamente lo que buscan evitar muchas personas que se ganan la vida honradamente a través de las plataformas digitales y que ahora verán intervenidos sus planes laborales porque al gobierno le parece que ellos deben ser como los demás trabajadores del país, sin entender que se trata de una forma nueva de prestar servicios, la cual por cierto no solamente ha generado ingresos lícitos para cientos de miles de personas, sino que tiene a millones de usuarios a lo largo y ancho del país que usan las plataformas digitales con evidentes beneficios para ellos y sus familias.
Tan es una ocurrencia la reforma que estamos comentando que no hay registro en la prensa nacional de ninguna marcha, de ninguna manifestación, de ningún movimiento de conductores y repartidores para lograr que se modifique la manera en la que actualmente prestan sus servicios. Es simplemente un embate gubernamental, uno más, contra la forma de hacer negocio de personas que hasta ahora eran libres de realizarlo como mejor les convenía y que ahora estarán bajo el yugo gubernamental.
Lo cierto es que si nuestros legisladores se hubieran asomado a los modelos de regulación existentes en otros países se habrían dado cuenta que se puede proteger a los prestadores del servicio sin tener que obligar a las empresas tecnológicas a cambiar radicalmente sus modelos de negocio. En Irlanda se les ofrece cobertura en caso de enfermedad. En Finlandia tienen derecho a prestaciones en caso de desempleo. En Francia se les reconoce un “derecho a la desconexión” y así por el estilo. En México, como suele suceder, se está legislando de espaldas a la realidad, lo cual suele traer consigo consecuencias adversas. Muy pronto lo sabremos.
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10 preguntas sobre el daño moral (y sus respuestas)
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El daño moral se define como la afectación a los derechos de la personalidad de una persona, tales como la dignidad, el honor, la vida privada o la integridad emocional. Según el artículo 1916 del Código Civil de la Ciudad de México (CCCDMX), el daño moral implica un menoscabo en los sentimientos, afectos, creencias, decoro o reputación, el cual puede ser reparado mediante una indemnización.
2. ¿Qué diferencias existen entre el daño moral y el daño material?
El daño material implica pérdidas económicas o patrimoniales, mientras que el daño moral afecta la esfera personal e inmaterial de una persona. El artículo 1916 del CCCDMX establece que el daño moral deriva de la afectación a valores o derechos no patrimoniales, mientras que el daño material es tangible y cuantificable en términos económicos.
En términos generales el deber de reparar los daños causados se encuentra en el artículo 1910 del CCCDMX. En un mismo caso pueden coexistir el daño material y el daño moral, aunque cada uno tendrá que ser probado en sus propios términos.
3. ¿Cuáles son los elementos esenciales para acreditar el daño moral?
Para acreditar el daño moral, se deben probar los siguientes elementos:
1. Hecho ilícito: acción u omisión contraria a derecho que cause la afectación.
2. Relación de causalidad: vínculo directo entre el hecho ilícito y el daño.
3. Afectación a derechos de la personalidad: se trata de derechos como el honor, la dignidad o la vida privada.
Sirve de apoyo para lo anterior la siguiente tesis:
Registro digital: 2006974
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Civil
Tesis: 1a. CCLXXVI/2014 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 8, Julio de 2014, Tomo I, página 166
Tipo: Aislada
RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. ELEMENTOS NECESARIOS PARA SU ACTUALIZACIÓN.
La responsabilidad civil extracontractual puede ser de naturaleza objetiva o subjetiva. Es objetiva la derivada del uso de sustancias, mecanismos, instrumentos o aparatos peligrosos que, por sí solos, es decir, por sus características, crean un estado de riesgo para los demás, independientemente de que la conducta del agente no fuere culposa, y de que no hubiere actuado ilícitamente. Ahora bien, la responsabilidad objetiva se apoya en un elemento ajeno a la conducta, en donde la noción de riesgo reemplaza a la de la culpa del agente como fuente de la obligación. Así, para que exista esta responsabilidad, es necesaria la concurrencia de los siguientes elementos: 1) el uso de sustancias, mecanismos, instrumentos o aparatos peligrosos, por sí mismos o por sus características; 2) la provocación de un daño; 3) la causalidad entre el uso y el daño referidos; y, 4) que no exista culpa o negligencia inexcusable de la víctima, entendida como culpa grave, debido a que el agente no puede ser responsable de la conducta ajena, cuando ésta fue la que dio lugar al daño. Amparo directo en revisión 4555/2013.
4. ¿Qué medios de prueba son útiles para demostrar el daño moral?
Los medios de prueba más útiles son:
– Testimonios que acrediten la afectación.
– Dictámenes psicológicos o psiquiátricos que demuestren el impacto emocional.
– Peritajes especializados.
– Documentos o evidencias, como publicaciones difamatorias o actos discriminatorios.
El artículo 343 del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares establece la forma en la que las autoridades judiciales deben valorar las pruebas bajo criterios de valoración libre, lógica y basada en la experiencia.
Sobre las cuestiones probatorios hay que considerar por ejemplo este criterio jurisprudencial de la SCJN:
Registro digital: 2014645
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Civil
Tesis: 1a. LXIV/2017 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 43, Junio de 2017, Tomo I, página 579
Tipo: Aislada
DAÑOS Y PERJUICIOS. FORMA DE ACREDITARLOS.
Tomando en cuenta que conforme a lo previsto en los artículos 2108 a 2110 del Código Civil para el Distrito Federal, los daños y perjuicios deben ser consecuencia inmediata y directa de la falta de cumplimiento de la obligación, ya sea que se hayan causado o que necesariamente deban causarse, puede establecerse que hay casos en que la demostración de los daños y perjuicios se logra con la prueba del incumplimiento del cual derivan, como ocurre cuando la obligación incumplida consiste en el pago de dinero, en que por disposición del artículo 2117 del mismo ordenamiento, se traducen en el pago de un interés derivado de la falta de entrega del numerario; o bien, cuando se demuestra el incumplimiento en el plazo de entrega de un bien mueble o inmueble, en que tal hecho acredita al mismo tiempo el menoscabo patrimonial que representa verse privado del derecho de uso de un bien, que amerita ser resarcido. En cambio, hay otros casos en que los daños y perjuicios no aparecen claramente derivados de la obligación incumplida, sino que resulta necesario que el afectado exponga en qué consistieron, para estar en condiciones de demostrar su existencia. Amparo directo 7/2014.
5. ¿Puede una persona jurídica reclamar indemnización por daño moral?
Sí, el artículo 1916 del CCCDMX no ofrece ningún límite expreso que impida que las personas jurídicas puedan reclamar indemnización por daño moral si se demuestra que su reputación, imagen o prestigio han sido afectados por un acto ilícito.
Al respecto es aplicable el siguiente criterio de jurisprudencia de la SCJN:
Registro digital: 178767
Instancia: Primera Sala
Novena Época
Materia(s): Civil
Tesis: 1a./J. 6/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Abril de 2005, página 155
Tipo: Jurisprudencia
DAÑO MORAL. LAS PERSONAS MORALES ESTÁN LEGITIMADAS PARA DEMANDAR SU REPARACIÓN EN CASO QUE SE AFECTE LA CONSIDERACIÓN QUE TIENEN LOS DEMÁS RESPECTO DE ELLAS (ARTÍCULO 1916 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL).
Conforme al citado precepto, es jurídicamente posible que las personas colectivas demanden la reparación del daño moral que llegare a ocasionárseles, ya que al definirlo como la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspectos físicos, o bien en la consideración que de ella tienen los demás, lo hace consistir en una lesión a los conceptos enumerados y obliga al responsable a repararlo mediante una indemnización pecuniaria. Aunado a lo anterior, y si se tiene en cuenta que jurídicamente es posible que además de las personas físicas, las morales también sean sujetos de derechos y obligaciones, según los artículos 25 a 27 del mencionado código, las cuales adquieren personalidad para realizar ciertos fines distintos a los de cada uno de los miembros que las componen, como lo establece el artículo 2o. de la Ley General de Sociedades Mercantiles; que obran y se obligan por medio de los órganos que las representan, y si el derecho les atribuye la calidad de personas morales a esas colectividades que adquieren unidad y cohesión a través de la personalidad, y por medio de esta construcción técnica les permite adquirir individualidad de manera similar al ser humano, y toda vez que el daño moral está íntimamente relacionado con los derechos de la personalidad, es indudable que por equiparación y analogía los conceptos relativos a la reputación y a la consideración que de sí misma tienen los demás, también se aplican a las personas morales. Contradicción de tesis 100/2003-PS
6. ¿Cuáles son las causas más comunes del daño moral?
Algunas causas frecuentes de daño moral incluyen:
– Difamación, calumnia o injuria.
– Violación a la privacidad, como la divulgación de datos personales sin consentimiento.
– Actos de discriminación.
– Daños derivados de negligencia médica o accidentes.
El análisis debe basarse en los principios de reparación integral y proporcionalidad, como lo exige el citado artículo 1916. En la sentencia que resuelve el Amparo en Revisión 30/2013 la SCJN señaló que el daño moral se puede clasificar en tres distintas especies que son las siguientes: a) daños al honor; b) daños estéticos y c) daños a los sentimientos.
7. ¿Cuál es el criterio para determinar la indemnización por daño moral?
La indemnización debe ser proporcional al impacto del daño causado, considerando:
– La gravedad de la afectación.
– Las circunstancias personales y económicas de la parte que genera el daño.
– La reparación necesaria para mitigar el daño, que en términos del artículo 1 constitucional debe ser de carácter integral.
El artículo 1916 párrafo cuarto del CCCDMX otorga al juez la facultad de fijar la compensación de acuerdo con la magnitud del daño y las pruebas aportadas.
La siguiente tesis nos ofrece más información al respecto:
Registro digital: 2018645
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional, Civil
Tesis: 1a. CXC/2018 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 61, Diciembre de 2018, Tomo I, página 292
Tipo: Aislada
DERECHO A UNA JUSTA INDEMNIZACIÓN. PARÁMETROS QUE RIGEN LA INDIVIDUALIZACIÓN DE LOS MONTOS QUE LA INTEGRAN.
No es lo mismo analizar violaciones a derechos humanos que hechos ilícitos en general, y también existen diferencias dependiendo de si el estudio se realiza en sede administrativa –jurisdiccional o cuasi-jurisdiccional– o en una acción de responsabilidad civil o en amparo, pues cada vía admite cierto tipo de medidas reparadoras y tiene reglas para determinar su procedencia. No obstante, centrando la cuestión en la individualización de indemnizaciones, lo importante en cada caso es revalorizar las indemnizaciones de modo que se consideren justas o integrales, lo que se traduce en que éstas comprendan porcentajes o fracciones que tengan finalidades diversas, como pueden ser la compensación –material o inmaterial– en sentido estricto, la rehabilitación o la redignificación de las personas. Así, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que las indemnizaciones serán consideradas justas cuando su cálculo se realice con base en el encuentro de dos principios: el de reparación integral del daño y el de individualización de la condena según las particularidades de cada caso. Por ello, una indemnización debe individualizarse atendiendo a: (i) la naturaleza y extensión de los daños causados, esto es, si son físicos, mentales o psicoemocionales; (ii) la posibilidad de rehabilitación de la persona afectada; (iii) la pérdida de oportunidades, en particular las de empleo, educación y prestaciones sociales; (iv) los daños materiales, incluidos los ingresos y el lucro cesante; (v) los perjuicios inmateriales; (vi) los gastos de asistencia jurídica o de expertos, medicamentos y servicios médicos, psicológicos y sociales; (vii) el nivel o grado de responsabilidad de las partes; (viii) su situación económica; y (ix) demás características particulares. Finalmente, cuando se trate de procedimientos que, por su finalidad, pueden calificarse como «indemnizatorios», mientras las reglas que rigen la compensación resulten compatibles con el derecho a obtener una justa indemnización, no será necesario alterar la forma en que la figura respectiva se encuentra normada. Amparo directo 50/2015.
8. ¿Cuál es la relación entre el daño moral y los derechos humanos?
El daño moral guarda estrecha relación con la protección de derechos humanos, como la dignidad, la privacidad y el honor. El artículo 1916 del CCCDMX se alinea con los principios de reparación integral contemplados en tratados internacionales, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 63.1).
Se puede afirmar, en términos generales, que en México el derecho de daños ha sido constitucionalizado desde el año 2011 cuando se reformó el artículo 1 de la Constitución mexicana y se introdujo en su párrafo tercero el derecho humano a una reparación integral. Así lo afirma el siguiente criterio jurisprudencial de la SCJN:
Registro digital: 2001744
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 1a. CXCIV/2012 (10a.)
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro XII, Septiembre de 2012, Tomo 1, página 522
Tipo: Aislada
REPARACIÓN INTEGRAL DEL DAÑO O JUSTA INDEMNIZACIÓN. ESTE DERECHO FUNDAMENTAL QUEDÓ INCORPORADO AL ORDENAMIENTO JURÍDICO MEXICANO A RAÍZ DE LA REFORMA AL ARTÍCULO 1o. CONSTITUCIONAL, PUBLICADA EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL 10 DE JUNIO DE 2011.
El decreto de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado en el medio de difusión y fecha referidos, tuvo por objeto ampliar el marco jurídico en la protección de los derechos fundamentales y obligar a los órganos del Estado a promoverlos, respetarlos, protegerlos y garantizarlos, para lo cual se consideró necesario incorporar a la Ley Fundamental los derechos humanos previstos en los tratados internacionales celebrados por el Estado Mexicano, a fin de que trasciendan y se garantice su aplicación a todo el ordenamiento jurídico, no sólo como normas secundarias, pues de los procesos legislativos correspondientes se advierte que la intención del Constituyente Permanente es garantizar que se apliquen eficaz y directamente, así como incorporar expresamente en el artículo 1o. constitucional el principio de interpretación de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, conocido como pro personae o pro homine, que indica que éstos deben interpretarse favoreciendo la protección más amplia posible y limitando del modo más estricto posible las normas que los menoscaban. De conformidad con lo anterior, corresponde al Estado tomar las medidas necesarias para asegurar que cualquier violación a los derechos fundamentales de los gobernados, ocasionada por particulares, sea reparada por el causante del daño. Así, a partir de la entrada en vigor de la citada reforma constitucional, el derecho a una reparación integral o justa indemnización ante la vulneración de derechos fundamentales, previsto en el artículo 63 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, puede considerarse incorporado al ordenamiento jurídico mexicano. Amparo directo en revisión 1068/2011.
9. ¿Puede el daño moral ser reclamado en el ámbito familiar?
Sí, el daño moral puede surgir en contextos familiares, por ejemplo:
– Violencia familiar.
– Divulgación de información íntima sin consentimiento.
– Incumplimiento de deberes familiares.
Estos casos pueden ser fundamentados tanto en el artículo 1916 como en otras leyes locales, como la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de la Ciudad de México. También sobre el tema se ha pronunciado la SCJN al resolver el Amparo Directo en Revisión 5490/2016.
10. ¿Es necesario demostrar la intención del responsable para reclamar daño moral?
No es necesario demostrar la intención del responsable; basta con acreditar que la acción u omisión causó el daño. De hecho, el daño moral puede derivar tanto de actos dolosos como de conductas culposas o negligentes, siempre que exista una afectación comprobable tal como lo señala el párrafo segundo del artículo 1916 del CCCDMX.
La mejor forma de resolver un problema: un enfoque estructurado
Curso de Especialista Certificado Razonamiento Probatorio. Los alumnos podrán aplicar y ejercer mejor el derecho mediante un entendimiento racional de todo el proceso probatorio en el ámbito jurisdiccional. Dominar los elementos epistemológicos para resolver cuestiones de valoración de prueba en los procesos judiciales. Mejorarán sus destrezas de litigación para ganar asuntos con la correcta probanza de determinados hechos y supuestos.
Para quienes nos dedicamos a la abogacía, la vida es una serie permanente de desafíos de gran proporción. Aunque estemos inmersos en un contexto muy exigente, no debemos olvidar que nuestra capacidad para afrontar los retos suele definir nuestro éxito y satisfacción profesional.
Desde dilemas personales hasta problemas globales complejos, resolver problemas es una necesidad universal para todos los que ejercen la abogacía en sus diversas manifestaciones. Sin embargo, los métodos que empleamos para abordarlos influyen significativamente en los resultados que vamos a obtener.
Entre las diversas estrategias que podemos seguir, un enfoque estructurado (basado en la comprensión, el análisis y la acción) se destaca como la forma más eficaz de resolver problemas. Los pasos para lograrlo se sintetizan en los siguientes conceptos: definición clara, análisis exhaustivo, ideación creativa, acción decisiva y evaluación continua.
El primer paso y el más crucial para resolver cualquier problema es comprender cuál es realmente el problema. A menudo, las personas y las organizaciones se apresuran a abordar los síntomas en lugar de centrar su atención en la causa raíz. Por ejemplo, si una firma legal enfrenta una disminución de sus clientes, una respuesta rápida podría centrarse en aumentar la publicidad o el gasto en marketing, pero quizá el problema real podría residir más bien en la calidad de los servicios que prestamos o las áreas del derecho a las que nos dedicamos.
Un enfoque estructurado enfatiza la definición clara y sucinta del problema, a menudo mediante técnicas de cuestionamiento como los “cinco por qué” o sesiones de lluvia de ideas. Esta claridad evita la desorientación y garantiza que los recursos y esfuerzos se dirijan al verdadero problema.
Análisis del problema
Una vez que se define el problema, el análisis se vuelve fundamental. Este paso implica recopilar información relevante, identificar a las partes interesadas y comprender el contexto en el que existe el problema. Las herramientas analíticas como el análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas), el análisis de causa raíz o los diagramas de flujo pueden brindar información valiosa. Comprender estas variables ayuda a desarrollar soluciones informadas y efectivas.
Generar soluciones creativas
Después de analizar el problema, el enfoque se desplaza a la generación de soluciones potenciales. La creatividad es un aspecto vital de la resolución de problemas, ya que fomenta el pensamiento más allá de los métodos convencionales.
En muchas ocasiones he señalado que es un error enfocar la solución de todos los problemas jurídicos a través del litigio. Habrá asuntos que necesariamente se tengan que poner en conocimiento de los tribunales, pero estoy seguro que una inmensa mayoría de temas pueden ser atendidos de una forma más rápida e incluso económica acudiendo a otras formas de solución de conflictos. En esta fase es importante estar abiertos a la diversidad de pensamiento y enfoques, ya que las perspectivas variadas a menudo conducen a ideas más sólidas.
Implementación de la solución
La creatividad por sí sola no es suficiente sin una acción decisiva. La fase de implementación requiere convertir las ideas en resultados tangibles. Un enfoque estructurado implica desarrollar un plan detallado que incluya cronogramas, responsabilidades y objetivos mensurables. La comunicación y la colaboración efectivas entre el cliente y el abogado son esenciales durante esta fase para garantizar que todas las partes interesadas estén alineadas. Por ejemplo, en un de negociación de un contrato en el que el cliente es representado frente a la contraparte por su abogado, es indispensable tener claridad sobre las estrategias, las líneas rojas y las posibles concesiones que se pueden otorgar.
Evaluación de los resultados
La resolución de problemas no termina con la implementación. La evaluación es un proceso continuo que garantiza que la solución siga siendo efectiva y adaptable a las circunstancias cambiantes. Las métricas y los ciclos de retroalimentación son esenciales para evaluar el impacto de la solución. Si se identifican deficiencias, se pueden realizar ajustes. Un enfoque estructurado adopta este proceso iterativo y considera la evaluación como una oportunidad para aprender y mejorar.
Por qué funciona la resolución de problemas estructurada
La fortaleza de un enfoque estructurado reside en su equilibrio entre lógica y creatividad, así como en su adaptabilidad. Al dividir el proceso en etapas manejables, reduce la sobrecarga y proporciona una hoja de ruta clara. Además, su énfasis en el análisis y la evaluación minimiza los riesgos y maximiza la probabilidad de éxito. A diferencia de los métodos ad hoc o reactivos, una estrategia estructurada es proactiva y sistemática, lo que la hace adecuada para diversos escenarios, desde la toma de decisiones personales hasta los desafíos organizacionales complejos.
Conclusión
Un buena forma de resolver un problema es a través del enfoque estructurado cuyas partes integrantes se acaban de exponer, ya que garantiza la claridad, fomenta la creatividad y ofrece resultados viables. Al seguir un proceso paso a paso de definición, análisis, ideación, implementación y evaluación, los abogados y las firmas legales en su conjunto pueden abordar los desafíos de manera eficaz y sostenible. En un mundo en constante cambio, donde los problemas son cada vez más multifacéticos, adoptar este método para atender los problemas de nuestros clientes y estar en posibilidad de prestarles un buen servicio, nos capacita no solo para resolver los problemas de hoy, sino también para anticiparnos y prepararnos para los de mañana. Un enfoque estructurado para la resolución de problemas es la base para un progreso significativo y un éxito duradero en el ejercicio del derecho.